Esta última hoja de calendario viene con doble sugerencia lectora. La primera es la que tenía preparada para este día. La segunda me la envió Josep Antoni, nuestro Cap d'estudis, hace dias y es que tanto la primera como la segunda son obras del mismo autor. Por lo tanto "si ya estamos todos y ya estamos todas" (que diría nuestro padrino de noviembre Mario Caballero) vamos al lio.


LOS DIECISÉIS ÁRBOLES DEL SOMME
Lars Mytting
2017


"LOS ROSTROS DE MIS PADRES NUNCA ENVEJECÍAN. 
Vivían en una fotografía que teníamos junto al teléfono, sobre una cómoda. Mi padre sale con pantalones de campana y chaleco a rayas, reclinado sobre el Mercedes. Mi madre está en cuclillas, acariciando a Pelle, nuestro perro pastor, que parece cortarle el paso, como si no quisiera dejarla marchar. Quizá los animales entiendan este tipo de cosas.
Yo estoy en el asiento trasero, saludando con la mano, así que es probable que la foto se tomara el día en que nos marchamos.
Aún creo recordar el viaje en coche hasta Francia, el olor a escay procedente de los asientos recalentados y el aroma de los árboles pasando a toda velocidad por delante de la ventanilla. Durante mucho tiempo, creí recordar también el peculiar olor de mi madre aquel día, y las voces de ambos por encima del estruendo del aire.
Todavía guardamos el negativo de esa fotografía. El abuelo no la mandó a revelar enseguida. Al principio creí que era por ahorrar, porque a la que sería la última fotografía de mis padres le siguieron la Nochebuena, la pesca con red de mediados de verano y la recogida de la patata."

En 1916, la región francesa del Somme se bañó de sangre como uno de los más cruentos escenarios de la Primera Guerra Mundial. En 1971 la conocida batalla se cobró sus últimas víctimas. Una pareja saltó por los aires al pisar una granada de ese escenario. El pasado se manifestaba como un fantasma bélico, como un eco siniestro que reverberaba años después. 
Lo peor de todo es que la pareja dejó un hijo, que a sus tres años anduvo solitario sin un destino claro, en ningún sentido.
Todo aquello solo pudo plasmarse como un vago recuerdo, un velo onírico. Durante los años siguientes en los que Edvard se crió junto a su abuelo Sverre, apenás evocó esa lúgubre circunstancia que marcó su inicio de vida. Pero en algún momento el pasado siempre acaba visitándonos para bien o para mal, nos ofrece un vistazo rápido en el espejo de lo que fue, y en ocasiones nos deja un reflejo imborrable de facto, y que creíamos que nunca atesoramos. 
Edvard padece ese efecto reclamo del pasado y se ve empujado a saber más, a conocer más. O al menos a repasar el camino hecho, aquel que te conduce cabizbajo cuando has perdido algo en cualquier trayecto. 
Volver a Somme en última instancia, tras un periplo en búsqueda de ese pasado evocador que ha despertado con fuerza, casi con fiereza reclamando la entera atención de Edvard, supone un reencuentro con un escenario que todavía tiene mucho que decirle y que aclararle sobre lo que es y lo que pudo ser. 
En el viaje de Edvard también conocemos intrahistorias de esa Europa tan huérfana como Edvard, un Continente como una suma de hermanos empeñados en la discordia durante toda su existencia. Sin duda un paralelismo magistral para retroceder en la vida de Edvard, en la verdad de sus progenitores y en la cruda realidad de una Europa que en ocasiones parece haber borrado también su pasado, ese del que aprender y extraer necesarias enseñanzas.

«Toda mi vida había oído un silbido procedente del bosque de abedules flameados. Y una noche de 1991, ese silbido creció hasta formar un viento que hizo que me tambaleara.»




La reseña que Ricardo Martínez Llorca hizo para Culturamas a principios de diciembre me ha gustado sobremanera asi es que os la dejo a continuación. 

"Una historia épica sobre el amor y la pérdida que recorre las vidas de tres generaciones de una familia. Un apasionante viaje por el pasado de Europa pero también por los árboles y la naturaleza.
Se trata de un tipo joven que vive en una cabaña, en los montes de Noruega, con su abuelo desde que cumplió cinco años y murieron sus padres, algo alejado de la aldea pequeña, que es donde existe una agrupación de gente próxima, y no digamos ya de las grandes urbes, que jamás ha visitado. El narrador se pregunta qué tipo de hombre hubiera sido de haber tenido una vida más normal, con una familia que pensara que merecía la pena dedicarle tiempo. Dicho de otra manera, es autodidacta desde la forma en que agarra un tenedor hasta en cómo enamorarse. De las dos suertes, la segunda marcará buena parte del destino del personaje: no saber distinguir si está o no enamorado, porque no sabe distinguir del todo sus sentimientos.
Será, por tanto, una novela de iniciación desde el momento en que el personaje tiene que viajar para resolver un enigma que es su pasado, todo su pasado, incluso la parte que cree conocer. En eso, Mittyng sigue siendo un alumno aventajado de Auster y, por tanto, no nos detendremos mucho: su torpeza, el destino que le domina, la pequeña porción del mundo que va ampliando sabiendo que hay más, mucho más, no creer en la maldad, la soledad suya y la de la gente que irá encontrando, los juegos de paradojas. Todo eso está manejado con precisión y oficio. Incluso con talento. Porque aunque resuenen otras obras, Mytting viste esta novela con la gran marca de Europa, la insuperable barrera de la Segunda Guerra Mundial, a la par que con el cariño a la naturaleza, representado, en este caso, por el epítome de la misma, que son los árboles. Dieciséis nogales cuyo valor es incalculable en el mercado, y que son una herencia que le dejaron, supuestamente, sus padres en Somme, en Francia, y cuya desaparición está relacionada con algún suceso de aquella guerra, aunque date de los años setenta.
Pero para llegar a ellos antes debe pasar de su estancia extrema en soledad a una mayor todavía. Debe viajar a una isla escocesa donde no existe nada. Y mucho menos árboles. Pero ahí, supone, están las pistas que le llevarán a los árboles, porque ahí, supone, residió por voluntad propia su tío abuelo, que, al parecer, se hizo pasar por muerto por razones extremas. Y las razones extremas o tienen que ver con la culpa o con el miedo. O con ambas. En lugar de ello encuentra a una mujer que es lo opuesto a él: de clase alta y con una capacidad para engatusar hablando de la que es imposible no enamorarse. ¿Qué pinta ella allí? Al margen de lo que interviene en el desarrollo, Mytting nos pone sobre la mesa el juego de la bella y la bestia en distintos colores y con variaciones en el fiel de la balanza. Y poco a poco, va descubriendo quién cree que es, porque se trata de alguien que considera que para saber quién es debe haber consultado el calendario y los diarios de sus padres. Pero él es un granjero noruego enamorado de la naturaleza y la sencillez. Aun así, ¿por qué persigue el destino de los árboles? ¿Por codicia o por ser la obra magna de sus padres? Todo esto da lugar a un juego de relaciones que suceden a miles de kilómetros de distancia y que se resuelve en una muy ingeniosa solución final. La intriga no cesa, a pesar de que en ocasiones las descripciones son innecesariamente exhaustivas. Por lo demás, esta es una de esas novelas que uno está deseando dejar de comer y de dormir para seguir leyendo."

Estos dieciséis árboles prometen. Del mismo autor es "El libro de la madera", todo un fenómeno editorial en 2016. Ganador del premio de los libreros de Noruega, entre otros. Esta es la recomendación de Josep Antoni que transcribo tal y como me la envió. 


EL LIBRO DE LA MADERA
Lars Mytting
2016


Hace unos meses, leí una reseña que me resultó especialmente curiosa por lo poco o nada habitual en las secciones literarias de revistas y periódicos. La obra reseñada era "El libro de la madera", de Lars Mytting. ¿Quién podía estar interesado en un libro de estas características, más allá de un público especializado: carpinteros, leñadores, ingenieros forestales o ecologistas? Sin embargo, el libro había sido premiado con el British Book Industry Award al mejor libro de no ficción del año 2016, se había convertido en un bestseller en Noruega y había sido un éxito inesperado en otras latitudes. 

Movido por todos estos avales, finalmente, me decidí a adquirir el libro y leerlo (no siempre estas acciones se encadenan en mi persona). El libro, editado por la editorial Alfaguara, está muy bien encuadernado: tapa dura, papel grueso y fotografías a color. La tipografía resulta agradable, a varios colores, aunque para un lector entrado en años la hubiera preferido un pelín más grande. Finalmente, el tacto y el olfato secundan estas primeras apreciaciones favorables. 
Le echo un vistazo al índice y la sorpresa se acentúa: árboles, tala, secado, herramientas, apilamiento... Pero, ¿qué es esto? ¿Un manual del perfecto leñador? Con un cierto recelo me pongo al tajo y, ¡por Tutatis!, ya desde las primeras líneas, desecho cualquier prevención. ¡Estamos en terreno conocido! Walt Whitman, Konstantin Kavafis, el Walden de Henry Thoreau... me vienen a la mente. Es curioso que me recuerde a poetas siendo como es un libro en prosa. 
Desde el primer instante, el libro capta toda mi atención y, sin apenas darme cuenta, me va induciendo un estado de armonía y sosiego, como cuando un hermano mayor o un padre atento te conduce de la mano mientras te muestra y te enseña, con la mayor naturalidad, mucho de aquello que sabe y conoce, los usos de las plantas, un rincón íntimo, una vieja fotografía, el secreto de una receta, una antigua leyenda, la mejor caña para hacer una flauta...
Es un libro altamente recomendable por sus múltiples dimensiones: prosa poética y manual de leñadores, que no deja de serlo; para viejos, jóvenes y adultos sin pretensiones; para cazadores y para ecologistas -abstenerse urbani(s)tas desalmados-; para lectores de novelas y para los de catálogos de Ikea... Bon appétit!



EL HOMBRE DE LAS MARIONETAS
Jostein Gaarder
2017




La última novela del autor de "El mundo de Sofía", octubre de este año, nos cuenta la historia de Jakop, un antiheroe que combate la soledad de su vida asistiendo a funerales.
Jakop es sexagenario, excéntrico y apasionado estudioso del indoeuropeo en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Oslo.Lleva una vida solitaria. Sin hijos ni parientes cercanos, únicamente mantiene relación con su exmujer y con su amigo Pelle. Pero el llevar una vida social tan reducida no parece importarle lo más mínimo, ya que una peculiar actividad ocupa por completo sus jornadas y, por extensión, la totalidad de su existencia: asiste a los funerales de personas a las que no conoce, se mezcla con los deudos y rememora para ellos las más entrañables anécdotas de su ficticia relación con el difunto, pequeñas historias que, indefectiblemente, conmueven en lo más hondo a los presentes. Hasta que un día, en uno de los sepelios, Jakop conoce a Agnes…

La vida es una aventura, un milagro, un misterio. Pero al mismo tiempo tiene un fondo sombrío: se necesitan miles de millones de años para crear un ser humano, y tan solo segundos para verlo desaparecer.

En una entrevista Jostein confesaba que cuando empezó a escribir esta historia no aspiraba a que cruzara las fronteras de su lengua y fuera traducida a otros idiomas. Toda su obra, desde sus libros infantiles hasta lo de mas..."enjundia" tienen un trasfondo filosófico-didáctico que los convierte en una seña de identidad del buen señor Jostein. Un buen libro para acabar el año. Y sino, juzgad vosotros mismos. Aquí tenéis un par de capítulos..



POR ENCIMA DE LA LLUVIA
Victor del Árbol
2017


"-Siempre estamos huyendo, desengáñate. La diferencia, lo que nos convierte en viejos, es que nosotros huimos hacia atrás y los jóvenes huyen hacia delante."



Miguel y Helena se conocen en una residencia de ancianos en Tarifa, a una edad en la que creen haberlo vivido todo ya. A Miguel le asusta volar. A Helena le da pánico el mar. Los dos tienen hijos adultos y sienten que les han relegado a un plano casi ornamental. El dramático suicidio de un compañero de la residencia les abre los ojos. No quieren pasar sus últimos días recordando y añorando tiempos supuestamente mejores. Y juntos decidirán emprender el viaje de sus vidas, en el que descubrirán que nada es defi nitivo mientras queden ilusiones que perseguir. 
Mientras tanto, en la lejana ciudad sueca de Mälmo, la joven Yasmina, hija de inmigrantes marroquíes y que sueña con ser cantante, vive atrapada entre el cuidado de su autoritario abuelo Abdul y el desprecio de su madre, para quien Yasmina es una vergüenza porque trabaja para un sueco de pasado turbio. Y vive un romance secreto con el subcomisario de la Policía sueca, un hombre mayor e importante. 

Estos tres personajes dibujan una historia sobre el sentido del amor y sobre lo extraordinarias que pueden llegar a ser las personas comunes. 
Pasado, presente y futuro se entremezclan en este viaje desde Tánger en 1955 hasta Mälmo en 2014, metáfora de un viaje mucho más importante: el de vivir siempre intensamente.

---ººº---

A través de la tercera persona, Del Árbol (Barcelona, 1968) sube al lector a las vidas de Helena y Miguel, dos personas que no tienen nada que ver pero que al final de sus vidas deciden emprender un viaje hacia el pasado para entender el futuro. 
Desde Tánger, a Tarifa, pasando por Mälmo (Suecia), Del Árbol los embarca en una trama por la que se pasearán otros personajes, todos ellos con nexos en común -rasgo fundamental en sus novelas- y que llevan al escritor a abordar el fanatismo religioso en la "frontera norte" (países del norte de Europa), la inmigración, la homosexualidad. 

"Quería escribir un libro sobre la transformación del viaje. Vivimos en una sociedad que rechaza la vejez por ser incómoda, una vejez que nos recuerda que por encima de la lluvia- ese momento en el que ya lo hemos vivido todo- nos va a llegar a todos",

«A los viejos les daban tarjetas de transporte público gratis o más baratas de un color bien llamativo para que todo el mundo supiera que ya no eran contribuyentes, les ponías parques y palomas para que se entretuvIeran y, de vez en cuando, alguna obra en construcción para que se les perdieran las horas y la mirada. Los semáforos en los pasos de peatones, cambiaban sin tener en cuenta sus pasos renqueantes, y los conductores los esquivaban impacientemente, como se esquiva una piedra». (Página 237)

"Por encima de la lluvia" también recorre pasajes de la Historia que llevarán al lector al Tánger de los años 50, un "paradigma de ciudades crisol" en el que sitúa a Helena y a su padre; aunque también una cuidad "fundamentalista" destruida por la "religión" en la actualidad, según afirma. 
Y además ahonda en las vidas perdidas en la construcción del Valle de los Caídos, de la mano del padre de Miguel, Amador; así como en las personas enterradas en fosas comunes. "Quería darle voz a la gente a la que la Historia se la niega", ha añadido este autor de origen extremeño cuyo bisabuelo está enterrado "en algún lugar de Extremadura".

No deja de resultar curioso que Por encima de la lluvia sean dos novelas en una. Por una parte la historia de Miguel y Helena, escrita en clave de narrativa actual, mostrándonos uno de los grandes problemas de la sociedad actual: su envejecimiento. 
Por otro, otra novela totalmente diferente, escrita en clave de novela negra: la historia de Yasmina. Es una historia completamente cerrada, que muy bien hubiera podido contarse sin saber nada de la historia de Miguel, porque en cierto modo el punto de unión es Helena. Pero hubiera tenido como novela vida propia. 

«-¿Qué tal su nueva vida en el limbo?-¿Limbo?-Sí, limbo. El mundo entre los vivos y los muertos. Porque eso es exactamente este lugar, por si no te has dado cuenta, por mucho que se llame residencia Paraíso. Una estación de espera». 






EL LADRÓN DE NIEBLA
Lavinia Petti
2016

"En un momento dado de la vida los hombres se exponen a convertirse en prisioneros de ´si mismos, de lo que han hecho y de aquello a lo que han renunciado, y entonces no queda más que una escapatoria: el olvido"

CONOCE AL LADRÓN DE NIEBLA.
ALGUIEN QUE PERSIGUE LAS ESPERANZAS
Y LOS AMORES OLVIDADOS, ALGUIEN
QUE ROBARÁ TUS SUEÑOS.

El ladrón de niebla es la primera novela de Lavinia Petti y puede decirse que empieza fuerte desatando una historia tan llena de imaginación y tan rica en matices, que llena tu mundo durante los pocos días que te va a durar el libro. 
El libro nos arrastra a un mundo de fantasía construido con aquello que hemos perdido, sean recuerdos, oportunidades, sueños o el correspondiente paraguas. Todo lo perdido acaba en Tirnail y es donde Antonio M. Fonte, el protagonista de la historia,  debe empezar a buscar.

Antonio es un escritor de fantasía bastante conocido, pero poco amigo de la fama, que vuelve loco a su agente con sus despistes y falta de implicación comercial; Antonio prefiere la compañía de su gata Calíope que la de cualquier persona. Antes de ser escritor de éxito la vida de Antonio no ha sido fácil, con un padre ausente, una infancia triste, un matrimonio roto… muchos recuerdos que le han convertido en quien es.
Un día su rutina se rompe al encontrar el retrato de una mujer, a la que no reconoce, con un texto en el que le pide que no deje que acabe en Tirnail, el Reino de las Cosas Perdidas. Desde ese momento, Genève Poitier se convertirá en una obsesión para el escritor, obsesión que le llevará a Tirnail.
En el Reino de las Cosas Perdidas conseguirá la inestimable ayuda de Edgar, el mejor pintor de Tirnail aunque todos sus cuadros sean lienzos en blanco. Con él intentará recuperar sus recuerdos, aquellos que perdió voluntariamente y que, quizás, no debería intentar recuperar.
El Coleccionista, el conde Vladimiro, la encantadora ciudad de Vanesia, la sombría Nechnabel, son algunos de los personajes y lugares que Antonio encontrará en su búsqueda. Una aventura que nos permitirá recorrer algunas partes del maravilloso mundo creado por Petti, siempre atentos, eso sí, al paso de las horas en el reloj.

Un libro de fantasía desbordante que nos hace recuperar como adultos el sentido de la maravilla que Ende nos regaló de niños.

De las reseñas que he leido de este libro os dejo, primero, con la del blog literario  "Viviendo entre palabras"  y con la recomendación de Ximena, de  "Un millón de emociones". 

"El mundo que ha creado la autora es tan brutal, tan enigmático, tan loco, por decirlo de alguna manera, que nos irá dejando totalmente perdidos durante la lectura. Pero lo bueno viene ahora y es que pese a estar totalmente perdido y no llegar a comprender absolutamente nada, el libro me ha mantenido enganchado durante toda la lectura. He querido saber qué estaba pasando, me estaba llegando a incluso frustrar porque quería comprender lo que ocurría y es que hay algo mágico en este libro: el final.  
Es justo cuando llegas al final donde empiezas a comprender bastante la historia que se ha creado y el mundo al que hemos viajado de la mano de Fonte. Todos empezaremos a querer tener la posibilidad de viajar a Tirnail para recoger algo que hemos olvidado porque Tirnail me ha parecido un mundo de segundas oportunidades, de pensar que todo lo que hemos llegado a olvidar quizá tiene más importancia o deberíamos haberle dado más importancia en el pasado. El final me ha dejado con un buen sabor de boca tras esa continua incertidumbre por todo lo que había ocurrido anteriormente.  
Creo que es un libro lleno de simbolismos que seguramente deben ser analizados más profundamente, con una historia en un mundo donde va a parar todo lo olvidado y donde los personajes nunca son lo que parecen. Lavinia ha derrochado imaginación por todos los costados, nos abre un camino hacia la imaginación donde los recuerdos son la base de nuestra historia. Creo también que hace un pequeño apunte hacia la capacidad que tiene un libro para hacernos viajar e imaginar.  
Si tengo que poner alguna pega es que creo que el libro debe ser revisado a fondo ortográficamente. Hay alguna palabra que le falta alguna letra, diálogos que nos hacen perdernos porque no están bien incluidos los guiones y llegamos a pensar que sigue hablando el personaje cuando es parte de la narración. Pese a esto, el libro me ha gustado por esa capacidad de creación de un nuevo mundo, por esa continua búsqueda de la comprensión de la historia que me ha llevado a un final donde como si fuese un puzzle empezara a encajar. "


"Quiero recomendar este libro a todo el mundo que sepa leer entre líneas, que pueda interpretar y que disfrute de viajar con la imaginación hacia donde la magia existe."
Ximena, de "un millón de emociones"




"-¿Viejo? Por favor, señor, no diga cosas de las que duda hasta usted mismo. La edad de un hombre no se cuenta por los años, sino por los sueños que le quedan por hacer realidad. Sólo quien los tiene sigue estando vivo, señor."


LA HOJA ROJA
Miguel Delibes
1959 - Reedición de 2010


‘La hoja roja’ hace referencia a la hoja de ese color que viene en los librillos de papel de fumar y que avisa de que ya sólo “quedan cinco hojas”. El librillo se acaba, como la vida, y también proporciona sus propias hojas rojas. A este calendario también le ha salido su hoja roja. 
Situémonos, para empezar, en esa noche en que se jubila Eloy, el anciano protagonista de la novela. Tras medio siglo de trabajo en el Departamento de Sanidad, el festejo que organizan ante su marcha es bien poca cosa, sobre todo si se advierte el desinterés de quienes asisten a él. Tras el adiós, previsiblemente, llega el vacío, la sensación de ausencia, y sobre todo, la idea de que las manecillas del reloj no han de seguir girando por mucho tiempo. Ese periodo, todo sea dicho, es particularmente intenso y decisivo para Eloy, cuya única compañía fiel es Desi, la joven pueblerina que le atiende en las tareas domésticas. En torno a este par de personajes deambulan otros de no menor interés: Leoncito, el hijo desagradecido y egoísta; Isaías, amigo de Eloy; y Picaza, el violento bribón con quien Desi pretende casarse y que acabará en la cárcel. Al final, puesto que la soledad incumbe tanto al viejo protagonista como a su criada, él le hace una propuesta que puede atenuar el desconsuelo: un matrimonio de conveniencia, sin otro fin que buscar el beneficio común; esto es: la compañía para Eloy y el hecho de que, a la muerte de éste, ella reciba la pensión de viudedad. Al fin y al cabo, cuando el jubilado plantea ese propósito a Desi, le confiesa algo que resume toda la enjundia de la novela: «Tendrás estorbo por poco tiempo, hija. A mí me ha salido ya la hoja roja en el librillo de papel de fumar»
Este libro, tal y como cuenta Miguel Delibes en la nota del autor a la edición de las obras completas, tiene su propia historia. Empezó a escribirla en 1957, y está basada en la historia real de un antiguo profesor suyo de química, jubilado y abocado a la más completa soledad. Hombre viudo, sin hijos, además de la soledad debía enfrentarse a un silencio obligado por la falta de audiencia que le proporcionaban sus clases, un hombre que se marchitaba y en cuyo modelo se fijó Delibes para empezar a escribir la historia de ‘La hoja roja’. Delibes en aquella época estaba agobiado y con falta de tiempo para escribir, debido a la jubilación de su propio padre y de otros profesores de la escuela de comercio donde trabajaba, así es que escribía esta novela en ratos perdidos por falta de tiempo.
Entonces vino a rescatarle la Fundación March, que le concedió una beca inicialmente pensada para que los escritores viajaran para escribir un libro, pero realmente concedida para liberar al escritor de tareas no creativas. Esto le permitió al autor terminar la novela en un año, y publicarla posteriormente en 1959.




LAS PEQUEÑAS MEMORIAS
José Saramago
2006


"A la aldea le dicen Azinhaga, está en ese lugar por así decirlo desde los albores de la nacionalidad (ya era foral en el siglo XIII), pero de esa estupenda veteranía nada queda, salvo el río que le pasa al lado (imagino que desde la creación del mundo), y que, hasta donde alcanzan mis pocas luces, nunca ha variado de rumbo, aunque se haya salido de sus márgenes un número infinito de veces. 
A menos de un kilómetro de las últimas casas, hacia el sur, el Almonda, que ése es el nombre del río de mi aldea, se encuentra con el Tajo, al que (o a quien, si se me permite la licencia) ayudaba, en tiempos idos, en la medida de sus limitados caudales, a inundar los campos cuando las nubes soltaban las lluvias torrenciales del invierno y los embalses río arriba, pletóricos, congestionados, tenían que descargar el exceso de agua acumulada.
 La tierra es plana, lisa como la palma de la mano, sin accidentes orográficos dignos de tal nombre, y algún que otro dique que por allí se hubiese levantado serviría más para guiar la corriente hacia donde causara menos daño que para contener el ímpetu poderoso de las riadas. Desde tan distantes épocas la gente nacida y vivida en mi aldea aprendió a negociar con los dos ríos que acabaron configurándole el carácter, el Almonda, que a sus pies corre, el Tajo, más allá, medio oculto tras la muralla de chopos, fresnos y sauces que le acompaña en el curso, y uno y otro, por buenas y malas razones, omnipresentes en la memoria y en las conversaciones de las familias. 
En estos lugares vine al mundo, de aquí, cuando todavía no había cumplido dos años, mis padres, emigrantes empujados por la necesidad, me llevaron a Lisboa, a otros modos de sentir, pensar y vivir, como si nacer donde nací hubiera sido consecuencia de una equivocación del azar, de una casual distracción del destino, que todavía estuviera en sus manos enmendar. No fue así. Sin que nadie se hubiese dado cuenta, el niño ya había extendido zarcillos y raíces, la frágil simiente que entonces yo era había tenido tiempo de pisar el barro del suelo con sus minúsculos e inseguros pies, para recibir de éste, indeleblemente, la marca original de la tierra, ese fondo movedizo del inmenso océano del aire, ese lodo ora seco, ora húmedo, compuesto de restos vegetales y animales, de detritus de todo y de todos, de rocas molidas, pulverizadas, de múltiples y caleidoscópicas substancias que pasaron por la vida y a la vida retornaron, así como vienen retornando los soles y las lunas, las riadas y las sequías, los fríos y los calores, los vientos y las calmas, los dolores y las alegrías, los seres y la nada. Sólo yo sabía, sin conciencia de saberlo, que en los ilegibles folios del destino y en los ciegos meandros del acaso había sido escrito que tendría que volver a Azinhaga para acabar de nacer. "


Saramago recuerda su existencia desde los cuatro a los quince años; pero no lo hace desde el punto de vista privilegiado del adulto que es: apoyándose en su prodigiosa capacidad narrativa, vuelve a convertirse en el niño que fue para explicar al mundo quién es y, sobre todo, por qué es… Un retorno a los orígenes de su vida y al disfrute de una niñez recobrada a través de la escritura 

"Me interesa conocer mi relación con ese niño que fui. Ese niño está en mí, siempre ha estado y siempre lo estará. Un adulto escribe memorias de adulto, acaso para decir: "Miren qué importante soy". He hecho memorias de niño, y me he sentido niño haciéndolas; quería que los lectores supieran de dónde salió el hombre que soy." 

En poco menos de 200 páginas Saramago nos traslada con su pluma a Azinhaga, aquella aldea de cultivos en las que creció junto a sus abuelos, las personas más importantes de su vida; a través de decenas de anécdotas, conoceremos que la ignorancia no es ajena a la sabiduría (sus abuelos eran analfabetos y sin embargo marcaron su manera de ver el mundo), la curiosidad innata del gran observador portugués, la actitud crítica de origen que le llevó a alejarse ya de joven de las tentaciones de la Iglesia, los detalles desmenuzados de su vida cotidiana que al fin y al cabo resultan las claves para comprender la condición humana. 
 Saramago describe los hechos, grandes y pequeños, que nunca, desde aquellos tiernos años, lograron desvanecerse en el tejido del recuerdo. De todos ellos, los más vívidos serán aquellos que acompañaron el despertar de su vocación de escritor: las largas horas pasadas en la encrucijada de los ríos que bañaban las tierras de cultivo de la aldea, las carreras entre los olivares, la contemplación del atardecer, la luna más luminosa que jamás alcanzara a ver mientras conducía los cerdos a la feria junto con su tío Manuel, la felicidad de acabar la tarea encomendada por su abuelo bajo una lluvia torrencial, la magia de los cines de barrio de Lisboa, la contemplación del cielo estrellado junto a su abuela en el ocas...
Resulta destacable la edición de Alfaguara, que se ve acompañada en sus páginas finales con una serie de fotografías a través de las cuales podemos terminar de formar las imágenes del niño y joven Saramago y sobre todo de sus familiares, esa saga de personajes dignos de no olvidar que dormían con los cerdos en el invierno para salvarlos del frío o que se despedían abrazando a cada árbol cuando veían que la mala hora se acercaba. 
En medio de tantas historias, dedicadas a su mujer Pilar Del Río “Que todavía no había nacido, y tanto tardó en llegar” también conoceremos la visión de aquél niño acerca de momentos históricos que le tocó vivir, como los comienzos de las dictaduras de Salazar y Hitler o la Guerra Civil Española.








LA NAVIDAD CUANDO DEJAMOS DE SER NIÑOS
Y OTROS CUENTOS DE NAVIDAD.
Charles Dickens
1851 - 1853
Reeditado en 2012 por su bicentenario.



Navidad, la ocasión para no cerrar las puertas a nadie, ni siquiera a los que se han ido... El más dickensiano de los temas en cinco cuentos inéditos hasta hoy. Breve colección de relatos navideños de Charles Dickens, rescatados de los números navideños de la revista que dirigió, Household Words, que todos los años por esas fechas y desde 1850 sacaba un especial para las fiestas. 
Algunos son un breve canto a la Navidad vivida como el gran momento de la hospitalidad, la ocasión para no cerrar las puertas a nadie, ni siquiera a los ausentes. 
Otros son relatos en los que se representa a distintos personajes alrededor del fuego contado historias de Nochebuena. Grandes relatos, pequeñas joyas, todas ellas del mejor Dickens y su espíritu navideño. 

Los relatos que aparecen en este volumen son:

"La Navidad cuando dejamos de ser niños" (1851)
"El cuento del pariente pobre" (1852)
"El cuento del niño" (1852)
"El cuento del colegial" (1853)
"El cuento de Nadie" (1853)

El primero de ellos, que da titulo al libro, es una reflexión sobre qué es la Navidad y cómo ésta cambia cuando nos hacemos adultos. Muchos perdemos la alegría y la ilusión de cuando éramos  niños y convertimos estas fiestas en algo triste; Dickens llama al lector a que destierre esos sentimientos y recupere un corazón de niño. Los otro cuatro cuentos son historias en las que, como en una reunión de sobremesa del día de Navidad, cuatro invitados toman la palabra para relatar una historia que entretenga a los restantes comensales.

De lectura breve pero intensa, ideal para el principal dia de Navidad. Si quereis leerlos, seguid a este Dickens







NOCHEBUENA
Nikolái Gógol
1832 - Reedición 2017

"Era el día de Nochebuena; atardecía y, al fin llegó la noche: una noche de esas de invierno, clara, espléndida. Comenzaron a salir las estrellas, y la luna se mostró majestuosa, como si quisiera iluminar aun más de lo ordinario la Tierra, dando así más brillantez a las koliadki que glorifican a Jesucristo. Helaba más intensamente que durante el día, y reinaba tal silencio, que el crujido de las nieves bajo las pisadas podía oírse a distancia. Todavía no se había presentado ningún grupo de muchachos delante de las cabañas, bajo las ventanas. Solo la luna miraba a través de estas para invitar a las jóvenes, que aún andaban engalanándose, a lanzarse sobre la nieve crujiente"



Un clásico cuento de Navidad del autor ucraniano Nikolai Gogol que cuenta una oscura historia romántica en la víspera de Navidad cuando el diablo es libre de andar por la tierra y atormentar a las personas.  Tchaikovsky lo convirtió en ópera y ha sido llevada en varias ocasiones al cine tanto en la forma de dibujos animados como en películas actuadas. 


Un cuento algo surrealista y fantástico aunque no por ello menos navideño en el que Gógol nos "dibuja" un cuadro de costumbres muy vivo enmarcado en la víspera de Navidad en un pueblecito ucraniano. Está presente la gastronomía típica de esa noche, como el cutiá o el vareniki o el borsch, y las costumbres y tradiciones del lugar como la de  unirse a los jóvenes que cantan las coliadky de puerta en puerta, algo así como nuestros aguinaldos. En ese contexto, una historia de amor con la desdeñosa y altiva Oksana que cifra su corazón al precio de quien pueda conseguirle unos zapatos como los de la zarina; Vakula, el herrero, con la ayuda del demonio, volará hasta San Petesburgo para conseguirlo; entretanto, la madre del herrero, Soloja, da juego a tres pretendientes: el cosaco Chub, el diácono (casado) y el alcalde, lo que configura divertidas coincidencias en la línea de las comedias de enredo. En este cuento, el demonio roba la luna para dejar a oscuras a los enamorados; una bruja colecciona estrellas, que juegan cogidas de las manos en el cielo; magos sentados sobre pucheros surcan el éter; "más allá veíase un enjambre de espíritus que se extendía a modo de nube. Un diablejo que bailaba cerca de la luna, se quitó el gorro al ver pasar al herrero montado a caballo sobre el demonio. Una escoba tornaba a su destino al quedar abandonada por su dueña", y estas imágenes de fantasía, alternan con el realismo costumbrista sin transición y con total normalidad, lo que da lugar a capítulos de absurda comicidad. Si queréis leerlo, clicar (que ya lo admite la RAE) en Gógol. 


http://www.navidadlatina.com/cuentosypoesias/NochebuenaGogol.asp


Todo un clásico para el dia de hoy en el que nuestra tradición y costumbre nos lleva a reunirnos en familia para comer, y comer, y comer hasta mas no poder. La prensa de hoy se hace eco de una costumbre islandesa de nombre impronunciable en la que lo propio es pasar la noche disfrutando de los libros que se suelen regalar por estas fechas. La costumbre viene de la II Guerra Mundial, cuando las estrictas restricciones de capital reducían la cantidad de regalos importados a Islandia. Las limitaciones al papel importado eran menos severas, lo que propició que los libros se convirtieran en el regalo de la Navidad. Desde entonces, los islandeses han mantenido la tradición. ¿Tomamos nota?

Que disfruteis de la Nochebuena y de los usos y costumbres que llenen vuestros dias. 


YO AQUÍ SÓLO SOY EL PERRO
Jutta Richter
Ilustrado por Hildegard Müller
2012


"Qué día de otoño.
Qué condenadamente bello día de otoño.
Tiempo para perros. 
Auténtico día para perros. 
Sol, cálido como la leche materna. 
Cálido como lamerse la barriga. 
Y harto de comer. 
Harto de beber. 
Harto de cazar. 
Esta vez, casi la habría atrapado, a la liebre. 
No faltó mucho. 
Si no hubiera sido por la obligación. 
Me distrajo una décima de segundo."

La autora se mete en la piel de un perro pastor para contar esta tierna y divertida historia de Brendon, bueno Anton (porque le han rebautizado), un perro pastor noruego. La cuenta él mismo y en ella habla de la gente con la que convive (Friedbert, Emily y la pequeña), de la gata Misi, con la que no se lleva demasiado bien y,sobre todo, de su tío Ferenc y sus historias, que le han enseñado casi todo lo que sabe. 

Quizá lo mas difícil de un experimento de este tipo sea hacer creíble el discurso de un animal, sus reflexiones y comportamientos, sin caer en una alegoría simplona o fábula moralizante. Muchas veces, cuando nos encontramos a un animal en el papel de narrador, se nota demasiado que hay un humano detrás imaginando lo que piensa. Pero la autora consigue transmitir de manera natural las reflexiones y puntos de vista de Antón, su análisis de los comportamientos de la familia que le acoge, y de cómo funciona ese mundo tan artificial en el que se ha visto metido, alejado de las ovejas, los chacales, la lucha por la supervivencia y la naturaleza. En casa tiene que lidiar con las prohibiciones de sus amos, con la antipática gata (el único lugar común que encontramos en el libro, pero aun así resuelto con naturalidad), con la adorable niña que es la más próxima a su forma de mirar el mundo… 
Son especialmente divertidos los malentendidos que la lógica “perruna” provoca, como lo absurdo de no dejar dormir a Antón en la habitación cuando su misión es proteger a sus dueños mientras duermen, o lo confuso que puede ser para un animal que dejen un delicioso pavo en la cocina y se enfaden porque se lo haya comido. ¿Cómo iba a saber que no lo habían preparado para él? 

Junto a estas escenas de humor, encontramos otras de mayor intensidad emocional, como las que comparte con la hija de sus dueños, el único ser humano al que se siente realmente cercano.
Una de las reseñas que he leido de este libro hace referencia a un artículo de un periódico alemán de nombre impronunciable que dice lo siguiente:

"Desde hace siglos, el perro acompaña y protege a las personas. La literatura para niños ha narrado sucesivamente esa estrecha relación. También Jutta Richter escribe, con Yo aquí sólo soy el perro, desde la perspectiva de un cuadrúpedo, la historia de esa relación dándole continuidad con una pequeña pero notable obra literaria. Anton, así se llama el protagonista, es un perro con un pasado inmigratorio al que no le resulta fácil olvidar su patria. Y eso que Anton ha tenido suerte. El perro pastor húngaro ha encontrado un nuevo hogar con Friedbert, Emily y su pequeña hija. Sin embargo, los tres se comportan de forma muy distinta a las ovejas, las reses y los chacales que viven en la Puszta, su patria, de forma que los malentendidos, choques y situaciones divertidas se hacen inevitables. De forma brillante, alejada de todo kitsch, Jutta Richter narra cómo y por qué casi cualquier cachorro puede catapultarse en los pequeños corazones de las personas... La fluidez y el ritmo narrativo desarrollan en el lector una atracción que le permiten intuir cuánta felicidad significa tener consigo a un vagabundo como Anton".

Os dejo unas "pildoritas" del libro para que os hagais una idea. Son pensamientos en voz alta de Anton....

"Friedbert tiene una voz profunda y una lengua corta. Es el jefe de la manada. Si no hago lo que me dice, no hay cortezas de cerdo." (p.19)

"Emily tiene un buen corazón y la voz aguda. Es la guardiana de las cazuelas de la cocina. […] Sus manos huelen a piel de pollo, a foie-gras y a jamón. […] Al que huele así, a ése lo protejo durante toda una vida." (p. 20-21)

"Nosotros, los perros pastores, estamos unánimemente de acuerdo en que las personas no saben mucho del mundo. Mi tío Ferenc decía: tienen una mala nariz, malas orejas, andan sobre dos pies y sus lenguas son demasiado cortas" (p. 109)

"La caja les hace ver cosas que no existen. Porque aquello que uno no puede oler, tampoco existe" (p.51)

MAMÁ
Mariana Rúiz Johnson
2013

"Los pájaros cantan
cuando está contenta.
Y cuando se enoja,
mamá es tormenta.
Teje cantos, cuentos,
castillos de arena,
estrellas y soles,
y la luna llena."

Para Mariana Ruiz Johnson (Buenos Aires, 1984), ganadora del VI Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado, la maternidad no solo ha sido una vivencia personal, sino también una experiencia creativa. Se presentó al concurso bajo el pseudónimo de Pepa Bellón. “Mamá”, la obra elegida por el jurado del certamen, surgió en 2012, el mismo año en que la autora se estrenó como madre. Así nos lo cuenta...

“Hasta ese entonces, yo trabajaba como ilustradora a tiempo completo. Pero un día de febrero nació Pedro, y con él, la revolución. Los pinceles quedaron en un estante, porque yo me había olvidado de ellos. De repente, era una mamá. Atravesaba un cambio existencial, vertiginoso, alucinante, que era para toda la vida. Miraba a otras madres en la calle, en el tren, en el parque. Todas habían pasado por lo mismo que yo. Esas mujeres debían alimentar a sus hijos, abrigarlos cuando hacía frío, ayudarlos a dormir por las noches, llevarlos al médico cuando estaban enfermos. Todas, cada una a su manera, amaban a sus hijos. Esa experiencia, esa entrega, me hermanaba con ellas. Y además, me hermanaba con mi madre, con mi abuela y con millones y millones de mujeres de hoy y de siempre”.

“Me entendí como parte de una red invisible de amor maternal que sostiene a la humanidad. Un amor que toma miles de formas, porque hay mamás de uno y de muchos, madres adoptivas y biológicas, madres que eligen serlo y otras que no, madres primerizas y madres que ya son bisabuelas. Incluso, madres que se enfrentan a lo más temido: la pérdida de un hijo. Así escribí una primera poesía en homenaje a nosotras, las mamás”.

"Mamá ¡es tantas cosas!
Es casa, redonda, mullida y andante.
Es norte de muchos, atrás y adelante…"


“En las imágenes aparecen los animales con sus crías que representan lo universal y lo instintivo de la maternidad; y la pequeña historia de una mamá con su hijo, desde que nace hasta que se convierte en adulto, que está basada en mi larga experiencia como hija y en mi corta experiencia como madre”.

“El día en que me llamaron para contarme que era la ganadora, era temprano y colgué el teléfono emocionadísima. Pedro me miró extrañado, estábamos solos en casa. Con lágrimas en los ojos, le expliqué lo que me habían anunciado. No pareció importarle. Quería que le cambiara el pañal. ¡Menuda foma de festejar la noticia!”.

"Mamá es tantas cosas… esconde universos."




JAIME DE CRISTAL
Gianni Rodari
Ilustrado por Javier Aramburu
2007




"Hace tiempo, en una ciudad lejana, vino al mundo un niño transparente. A través de su cuerpo se podía ver igual que a través del aire y del agua. Se veía su corazón palpitar y se veían sus pensamientos deslizarse como peces de colores en su pecera. 
Por desgracia, un feroz dictador subió al gobierno de aquel país y comenzó entonces un periodo de abusos, de injusticias y de miserias para el pueblo. Quien se atrevía a protestar desaparecía sin dejar huella. Quien se rebelaba, era fusilado. Pero Jaime no podía callar. Aunque no abriera la boca, sus pensamientos hablaban por él: era transparente y todos leían a través de su frente pensamientos de desprecio y de condena por las injusticias y violencia del tirano. Después, a escondidas, la gente repetía los pensamientos de Jaime y recobraba la esperanza. Un cuento sobre la fuerza de la verdad."



Cuenta la historia que el señor Bianchi, un viajante comercial, pasaba seis de los siete días de la semana fuera de casa. Cada noche llamaba a su hijo antes de dormir y le contaba una historia breve y hermosa. Estos relatos fueron recogidos por el escritor, maestro y pedagogo italiano Gianni Rodari en Cuentos por teléfono , un verdadero clásico de la literatura infantil. Originalmente, Jaime de cristal se escuchó a través del auricular y posteriormente fue incluido en ese volumen. Como sucede con otras obras de Gianni Rodari, en él confluyen el cuento tradicional y el alegato político, la fantasía infantil y el motivo pedagógico en un equilibrio difícil de conseguir y muy fácil de tambalear. 

Javier Aramburu, a partir de esta historia, consigue armonizar texto e ilustraciones para ofrecernos un álbum cargado de simbolismo y belleza que suscita un canto a la verdad.

Jaime era un niño de carne y hueso, pero transparente, por eso le llamaban Jaime de Cristal. Se veía palpitar su corazón y sus ideas deslizarse como peces de colores. Cuando todos callaban ante los abusos del recién llegado dictador, la transparencia de los pensamientos de Jaime, críticos ante las injusticias, alentaron al resto y les dieron fuerza para no callar.
Una vez el niño dijo una mentira, por equivocación, y la gente vio inmediatamente algo como una bolita de fuego a través de su frente; dijo la verdad, y la bolita de fuego desapareció. Durante el resto de su vida no volvió a decir más mentiras. 
En otra ocasión, un amigo le confió un secreto y todos vieron inmediatamente algo como una bolita negra que giraba ininterrumpidamente dentro de su pecho, y el secreto dejó de serlo. 
El niño creció, se hizo un muchachote, luego hombre, y todos podían leer sus pensamientos, y cuando se le hacía una pregunta adivinaban su respuesta antes de que abriera la boca. 
El tirano hizo detener a Jaime de Cristal y ordenó que lo encerraran en la más oscura de las prisiones. 

Pero entonces sucedió algo extraordinario. Las paredes de la celda en que había sido encerrado Jaime se volvieron transparentes, y luego también las paredes del edificio, y finalmente también los muros exteriores de la prisión. La gente que pasaba cerca de la cárcel veía a Jaime sentado en su taburete, como si la prisión fuese también de cristal, y continuaban leyendo sus pensamientos. Por la noche la prisión esparcía a su alrededor una gran luminosidad y el tirano hacía cerrar todas las cortinas de su palacio para no verla, pero ni así conseguía dormir. Incluso estando encarcelado, Jaime de Cristal era más poderoso que él, porque la verdad es más poderosa que cualquier otra cosa, más luminosa que el día, más terrible que un huracán.



LA PASTELERIA
Ricardo Gómez Gil
Ilustrado por Tesa González García
2017

"Desde hacía años, la gente paseaba por la calle Strasse sin prestar 
atención al destartalado edificio que se alzaba en su extremo. 
Estaba a las afueras del pueblo y ni los más viejo
del lugar se ponían de acuerdo en quién
había vivido allí por última vez."

Hay un runrún constante en el pueblo. La noticia corre de casa en casa. Alguien parece decidido a rehabilitar el edificio abandonado de la calle Strasse. Pero, ¿qué negocio va a florecer en un lugar como ese? ¿Qué viene un pastelero? ¿Y qué se le habrá perdido por estos lares? ¿Cuándo abrirá al público? ¿Por qué tarda tanto en inaugurar el espacio? ¿No será que oculta algo? La narración suscita un hilo de preguntas entre los habitantes del lugar con el que los autores juegan a ridiculizar y desmontar los absurdos prejuicios, las suposiciones, el daño irracional que hacen los comentarios que se vierten sobre las personas antes incluso de conocerlas.¿Preparado para conocer los secretos del obrador? Desde aquí podemos oler la masa cociéndose en el horno…

La historia comienza cuando un afamado pastelero decide instalarse en una vivienda en estado ruinoso. Mientras la restaura y monta sus mostradores y aparadores los vecinos piensan en las maravillas que se cocinarán en sus fogones y lo bien que iban a saber las dulces delicias que saliesen de sus manos. 
Pero el señor Kuchen pasaba los días sentados en la puerta de su casa y pensando, todos observaban, unos se acercaban más que otros y solo los niños se atrevieron a entrar en su casa y jugar a los pasteleros, ya sea batiendo claras, horneando pastelitos de crema, elaborando bayonesas de cabello de ángel o… 
El señor Kuchen pasa las horas escribiendo en su cuaderno, pero no cocina un solo pastelillo. 
El pueblo empezó a inquietarse al no ver movimiento en la pastelería, el pastelero seguía absorto observando las nubes y pensando; los niños jugaban a sus anchas, pero un día los buenos ciudadanos se cansaron de tanta pasividad y además hubo un incendio en la pastelería. 
El señor Kuchen decidió marcharse, no sin antes entregarles de forma secreta un regalo muy especial a los niños del pueblo. Era un presente único y como escribe el autor, más dulce, más sabroso y más delicioso que todos los pasteles que habían soñado. Les regala el cuaderno en el que tantas horas había pasado escribiendo. Un canto a la fantasía, a la imaginación y al poder de la literatura. Un aplauso a la paciencia y a la comprensión, tan profusa en los niños y tan escasa en los no niños. Un “ole” al señor Kuchen, que habiéndolo perdido todo, sabe valorar lo que realmente importa y apuesta por el futuro: los jóvenes lectores.
Este final, un regalo que no tiene que ver anda con la profesión del señor Kuchen, sorprenderá a los lectores y les hará comprender que hay cosas maravillosas que gustan y son más duraderas que un simple pastelito que se devora en un segundo, ya sea pestiños de miel, palmeritas de chocolate, deliciosos hojaldres, crujientes mazapanes o barquillos de yema entre otras muchas delicatessen que cita Ricardo Gómez.

Visto en "Abrazo lector"





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