martes, 12 de diciembre de 2017

12 DE DICIEMBRE


ENIGMAS
Beatriz Martín Vidal
2016

En Enigmas nos encontramos una serie de preguntas sobre personajes de cuentos clásicos, preguntas que no muchos se habían hecho (al menos públicamente), y con las que Beatriz y sus maravillosas ilustraciones  da una vuelta de tuerca a los arquetipos que todos conocemos. Estas preguntas, presentadas en una doble página con un pequeño motivo ilustrado en blanco y negro, se responden en la siguiente doble página, con una gran ilustración a sangre que nos da una posible respuesta al interrogante. Preguntas como estas:

Caperucita Roja
¿Qué encontró?
Qué aprendió en el tiempo
que estuvo allí dentro,
en lo profundo del gran,
gran, gran lobo feroz?




Hansel y Gretel
¿Por qué volvieron a casa? 
¿Por qué no se quedaron 
en la hermosa casita 
de caramelo? 
¿Por qué creyeron 
que no volverían 
a abandonarlos?




También se pregunta Beatriz si Blancanieves estaba muerta o dormida, cuánto tiempo pasó en ese ataúd de cristal en soledad, si las hermanas de la Sirenita perdonaron al príncipe, si la Madrastra aprendió a ser malvada o era así desde pequeña, si Pulgarcito sintió algún remordimiento por haber provocado la muerte de las siete hijas del ogro… Preguntas a las que, de manera impactante, nos responde de manera gráfica la ilustración que encontramos al pasar la página. Texto e ilustración nunca se tocan, viven en mundos separados, pero al mismo tiempo no pueden existir sin el otro. Las preguntas, por sí solas, son sugerentes, pero incompletas. Las ilustraciones, por otro lado, pueden funcionar como instantes congelados, pero cobran vida de manera silenciosa y explosiva cuando nuestra mente las convierte en historias a partir de los interrogantes que acabamos de leer.

En una entrevista que le hizo la revista BABAR dijo:

 “era algo que necesitaba hacer después de haber trabajado tanto sobre textos de otros autores. Consiste en una serie de imágenes, cada una de las cuales se apoya en un texto muy breve. Ese texto define el concepto de cada imagen, le da una interpretación y completa su significado. Su título provisional es El libro de las preguntas. Cada una de las ilustraciones es una pintura al óleo, de modo que el proceso de realización ha sido largo y bastante complicado, pero ahora que casi está terminado, creo que ha merecido la pena apostar por esta técnica”.






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lunes, 11 de diciembre de 2017

11 DE DICIEMBRE


EL DIA EN EL QUE APRENDÍ A DOMAR ARAÑAS
Jutta Richter
2001 - Reedición 2006

"Se llamaba Rainer y vivía en el piso bajo nosotros. Lo llamábamos el dackel rastreador. Así era. Un aguafiestas. Un flojo. Un absoluto perro retorcido. Siempre acercándose sigilosamente. Siempre olisqueando. Siempre queriendo participar en los juegos. Eso, un dackel rastreador. Y qué manos tenía. Absolutamente ásperas y escabrosas, como las garras de un periquito. "

El libro está narrado por una niña que, a pesar de tener una pandilla de amigos, hace uno nuevo; este "a pesar" tiene que ver, más que con la pandilla, con el nuevo amigo: un chico extraño, diferente, algo marginal, que está excluido del grupo de amigos "de gente de bien". Aun así la protagonista y Rainer (el "dackel rastrador", o como lo describe la propia narradora: "Un aguafiestas. Un flojo. Un absoluto perro retorcido."). 
Aguafiestas, así llaman los chicos y chicas a Rainer. Porque, de alguna manera, es distinto y tiene una extraña familia. Aun así, es Rainer el que siempre está ahí cuando el miedo aparece, cuando la gata del sótano acecha en la oscuridad o cuando la araña gigante espera a sus víctimas desde el techo de la habitación. A él siempre se le ocurre algo: Rainer escucha, ahuyenta a la gata del sótano e incluso sabe cómo se doma a las arañas. Sin embargo, a los demás no les cae bien Rainer y así resulta muy difícil ser amiga suya. Porque, en realidad, ¿para qué sirve una amistad que solamente trae problemas y hostilidades? Pero, ¿depende de eso? ¿No es mucho más importante que alguien esté ahí cuando se le necesita? Jutta Richter narra, en un lenguaje denso y sugestivo, una historia sobre la exclusión, la amistad y la traición.








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domingo, 10 de diciembre de 2017

10 DE DICIEMBRE


TIERRA DE CANELA
Jasmin Darznik
2011



“En mí Irán, todas las historias empiezan siempre de la misma manera. “Yeki bood; yeki nabood” (Uno era todo; todo era uno).”


Esta es una historia real que se lee como ficción, engancha desde el principio con una prosa cuidada pero sencilla y con unos personajes reales que nos transmiten sus sufrimientos y alegrías de tal forma que no podemos dejar de leer lo que ocurre con ellas.


Jasmin Darznik creció ignorándolo casi todo acerca de la historia de su familia y de sus orígenes en Irán. Pero, después de la muerte de su padre, el hallazgo de una foto entre un fajo de cartas viejas abrió algunos interrogantes sobre la vida de su madre, Lili. Meses más tarde, Jasmin recibió la primera de diez cintas de casete audio en las que Lili le revelaría los más íntimos secretos de su existencia. El libro narra así la historia de vida de tres generaciones de mujeres iranís (Kobra, la abuela, Lili y Jasmin) antes de la revolución islámica en 1979, poniendo de manifiesto sus estrategias de supervivencia ante dolorosas situaciones rutinarias marcadas por el alcoholismo, el divorcio, las ceremonias nupciales, la violencia de género, el analfabetismo, etc. 

Kobra, la abuela, fue el nombre elegido para la novena hija de Pargol (que significa “hoja de flor”) nacida en 1921. Con ojos color miel y pelo negro, siempre llevaba en el cuello un pequeño amuleto azul para distraer el ojo del diablo y la envidia de los demás. Como dictaba la tradición, se casó temprano con Sohrab y se movió a vivir con su marido y su familia bajo el cuidado de Khanoom. Con dos hijos en el regazo, Nader y Lili, los problemas empezaron a llegar cuando su marido ha conocido en alguna fiesta con sabor a alcohol y opio una mujer con un vestido occidental. Totalmente analfabeta, su mayor infortunio ha sido la pérdida de su tercer hijo, un rayo de esperanza ante la soledad en la que se había hundido. 


Lili, la madre, se ha casó a los 11 años con Kazem de 26 años y tuvo su primer hija, Sara, a los 13. No obstante, su matrimonio rápidamente se convirtió en un infierno, ya fuera por la enfermedad mental que padecía Kazem o sus arrebatos de violencia a medio de la noche. Pero no todo es dolor: la vida de su padre al estilo europeo y su propia determinación para contornar las adversidades de su camino le han permitido obtener un título de comadrona en Alemania, después de lograr el divorcio, dónde encuentra un marido extranjero obstinado en superar todas las barreras culturales para estar a su lado (incluyendo la práctica de la circuncisión). 


Una lectura recomendada por la intensidad de los sentimientos que cuenta, por las experiencias de una cultura tan distinta a la nuestra o, simplemente, por el hecho de que la lectura de Tierra de canela nos mantendrá pendientes de sus tres mujeres, sufriendo con ellas y celebrando sus triunfos hasta el final del libro.











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sábado, 9 de diciembre de 2017

9 DE DICIEMBRE


EL LIBRO DE LAS HORAS CONTADAS
José María Merino
2011

El libro de las horas contadas se sitúa entre la novela y el cuento pues el autor dice que resultó una novela desde la visión de un cuentista y un cuento desde el punto de vista de la novela. Conviven realidad y fantasía; es un ejercicio estilístico.

El protagonista es Pedro, un escritor ( su alter ego?) que debe someterse a una intervención quirúrgica. Su justificado pesimismo 
( la enfermedad parece grave) lo lleva a aprovechar sus últimos días y a liberar su creatividad para dar forma a todas las imágenes que lleva en su cabeza. Su mujer Mónica y su amigo-pariente, Fran, lo acompañarán en lo cotidiano y lo fantástico.

En el primer capítulo creemos estar ante la historia sobre la que girará el contenido del libro: Pedro, al ver una estrella fugaz, recuerda la caída de un meteorito muchos años atrás y comparte ese recuerdo con Mónica, su mujer, y Pedro, su mejor amigo. Lo que aparenta ser una simple evocación termina siendo una acusación de engaño amoroso que involucra a su esposa y su amigo, quienes mantienen un silencio sospechoso… el lector ya está atrapado, ya no podrá dejar el libro que tiene en sus manos, Pedro tiene mucho que contar y José María Merino se aprovechará astutamente de eso. 
Pero es ahí cuando comienza a renacer otra de las preguntas que produce el libro constantemente. Las hojas pasan, las historias reales comienzan a mezclarse con la ficción y el lector se ve envuelto en una telaraña de sueños, escenarios, situaciones e historias que uno ya no sabrá si pertenecen a la realidad que narra el autor, a las fantasías del personaje principal (Pedro) o a una historia escrita por el personaje mismo, que, como el autor del libro, también es escritor ¿Interesante, no? 

Las preguntas surgen a raudales, ¿Este capítulo en el que Pedro acusa de engaño a su esposa y su mujer es real o un cuento de Pedro que aparece escrito en el libro de José María Merino? ¿Este mini cuento es un sueño o una realidad? ¿En este relato el autor nos está contando que el personaje está soñando o viviendo esa ficción en la realidad del libro? 

La respuesta es clara: no importa.

En los relatos que componen los 23 capítulos del libro se abordan temas como el poso imborrable de los recuerdos de infancia y juventud, el paso del tiempo, la huella de los mitos, el imperceptible deslizamiento entre lo real y lo imaginado, y la defensa de la función de la ficción en la vida.

Os dejo el primer capítulo, o cuento. El del meteorito ya mencionado. 



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viernes, 8 de diciembre de 2017

8 DE DICIEMBRE


EL CASTILLO DE LAS TRES MURALLAS
Carmen Martín Gaite
1986

"Había una vez, hace mucho tiempo, un hombre inmensamente rico, pero tan desconfiado que nunca había sido capaz de disfrutar de su riqueza sin sobresaltos. Se había hecho construir en lo alto de una enorme montaña un castillo de mármol negro rodeado por tres murallas, a las que bautizó con los nombres de la de los Fosos, la Roja y la Erizada, y estaban dispuestas por ese orden, contando de arriba abajo. O sea que la Muralla Erizada, que era también la más alta, abarcaba a las otras dos y es la que se veía más cerca al pasar al pie de la montaña."

Hoy Carmen Martín Gaite, Premio Café Gijón en el 54, el Nadal en 1957 y el Principe de Asturias de las letras en 1988, amén de otros que, por no hacer larga esta introducción omitimos, hubiera cumplido 92 años. En cierto sentido su vida tiene algunos paralelismos con la de Isabel Allende. Ambas compartieron cierto "sentido trágico de la vida" que plasmaron en parte de sus obras. 
De toda su obra he elegido este pequeño cuento que se lee de una sentada, prácticamente setenta páginas.
Es un relato fantástico que nos introduce en el mundo del cuento maravilloso. Lucandro sólo vive para vigilar y contar sus pertenencias. Aficionado a las cosas de forma exagerada y maniática, es incapaz de disfrutar de ninguna. Serena, su esposa, es víctima de su afán posesivo; sola, privada del afecto de su hija, decide un buen día escapar con el profesor de música y vivir su vida. El ambiente cerrado y opresivo contrasta con el ansia de libertad de Serena. Ilustraciones que recuerdan los arcanos del tarot marcan el destino de los personajes y apoyan el carácter simbólico de la obra.
 

Algunos narradores centran todas las posibilidades y la fuerza del cuento  en la primera frase. Que ésta sea una puerta que se abra, que invite a la lectura y a la entrada depende del acierto de su elección y de su situación fronteriza: punto de paso entre dos mundos, éste, el anodino y cotidiano, y "el otro", el brillante y sorprendente universo de la ficción. 
Con ese "Había una vez..." Carmen Martín Gaite recupera la tradición del cuento que de algún modo está integrada ya en la forma de nuestro pensamiento como modelo indiscutible. El Castillo de las Tres Murallas se encuentra en lo alto de una montaña, dominando el Pasaje de los Lobos y el pueblo de Belfondo. El Castillo es de mármol negro y está rodeado por tres murallas y dos fosos. Las murallas tienen nombre propio porque el espacio significa en la historia: La Muralla de los Fosos, la Roja y la Erizada; ésta última, la exterior y la más alta, rematada por pinchos y cristales. El foso más pegado al castillo y también el más profundo, de aguas verdes y espesas, está habitado por una especie de ratas gigantes, rojas y con cola de cetáceo, llamadas brandas. Estos animales que presentan una extraña y caótica mezcla de características son, en número de doce, un verdadero monstruo defensor del castillo .
 El espacio es cerrado, concéntrico, inaccesible: además de las murallas están las verjas de barrotes tan juntos que sólo puede pasar la mirada. La inscripción en el arco de la entrada confirma el carácter de su dueño: "Pasad de largo". Sin embargo, todo dentro del recinto no es negrura; entre la Muralla de los Fosos y la Roja hay un magnífico jardín cuidado por un esclavo, Tituc. Crecen aquí flores y árboles de especies exóticas y se pasean doce pavos reales, en curiosa simetría con las doce brundas del foso. Como dice el cuento, este jardín tiene un aire de paraíso. Y en realidad todo el recinto del castillo se presenta como una especie de microcosmos. El calco es tan visible que las escaleras cuentan con tantos escalones como días tiene el año, cuatro descansillos que representan las cuatro estaciones y una balaustrada con relieves simbolizando los signos del zodiaco . Desde el pueblo, a causa de las tres murallas cada una más alta que la otra, sólo se ve, lejana y casi siempre entre nieblas, la parte más elevada del Castillo. Sobre lo que no se percibe con nitidez se imagina, se inventa. Sólo sobre lo que no se ve con nitidez tiene posibilidad de crecer el relato. El Castillo de las tres Murallas recortándose contra el cielo, parecía tan inexpugnable y fantasmal que producía respeto ya sólo con mirarlo desde la falda de la montaña. Los campesinos de Belfondo la llamaban la "Montaña Tenebrosa'. Ya tenemos el espacio en el que habita y sobre el que reina Lucandro. 
Tituc, el esclavo que atiende el magnífico jardín del Castillo, hace posible las escasas relaciones con el pueblo de Belfondo.  Y para interpretar lo que ocurre está Cambof Petapel, un sabio oriental, habitante de la torre más alta del Castillo, cuyo techo de cristal deja ver las estrellas. Cambof Petapel ha vivido varias vidas; sus muertes han sido otras tantas transformaciones. Ha sido águila, princesa, ermitaño y ha acumulado los saberes de cada vida. Ahora es sabio experto en todo tipo de escrituras, y todo hace pensar a medida que el cuento avanza, que una nueva muerte y metamorfosis está próxima a producirse. 

La historia está servida. Ahora solo queda disfrutar de ella. 



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jueves, 7 de diciembre de 2017

7 DE DICIEMBRE


EL FARO DE LAS ALMAS PERDIDAS
Ariel Andrés Almada
Ilustrado por  Zuzanna Celej
2015

"Al cumplir años los niños reciben como regalo soldaditos de plomo, muñecas de trapo, juegos de mil colores y quizás, si se han portado muy bien, incluso una bicicleta. Pero cuando Leo cumplio los nueve su abuelo le regaló, nada mas y nada menos, un viejo y descolorido faro."

Este original libro (se lee pasando las páginas de abajo hacia arriba, en vez de hacerlo de derecha a izquierda) nos cuenta la historia de Leo, un joven al que en su noveno cumpleaños su abuelo le hace un sorprendente regalo. Leo, realmente no sabe muy bien para qué sirve semejante regalo, pero su abuelo le explica que, aunque hace años los faros se usaban para evitar que los barcos chocasen contra las rocas, el uso que él le da desde hace un tiempo era algo diferente.

Ahora que el Faro es tuyo tienes que prestar mucha 
atención a lo que te enseñaré esta noche. 

Al hacerse de noche Leo y su abuelo llegan al faro y allí el abuelo, proyectando la luz del faro hacia lo alto del cielo, cruza las manos y proyecta la imagen de la golondrina para alentar a quienes están a punto de perder la esperanza: -las mujeres que esperan la vuelta de sus maridos que se han embarcado hace tiempo y de los que no saben nada- o a quienes se sienten solos –como un viejo marinero que se ha retirado a vivir en una isla y que echa de menos el navegar-. La magia de la vida, expresada a través de las historias, siempre nuevas y siempre cambiantes que el abuelo proyecta cada noche en el cielo ayudan a “encontrar el camino de la noche a la madrugada.” 

“Todo lo que realmente añoramos en nuestro corazón siempre vuelve, como hacen las golondrinas en primavera.” 

A la vez que el abuelo le entrega este faro a Leo, y le ofrece esta bonita reflexión sobre la vida, parece casi que quiera acompañarle en la vivencia de su futuro duelo: primero porque cede su “oficio” de guardián del faro a su nieto, y también porque lo vemos despedirse de Leo, y de nosotros, poniéndole en su cabeza su gorro de marinero y luego aparecer en la ilustración final del cuento en la que se ve retratado de espaldas, marchándose, cantando “una canción tan antigua como el viento”. 
Esa melodía representa la esencia del ser humano, lo que sigue vivo tras los años, los siglos, tras los individuos y su paso por el mundo. 

Unas preciosas ilustraciones nos llevan de la mano a lo largo de todo este cuento, transportándonos en el mundo que se retrata y que nos hacen sentir el olor a mar en la raya azul de la gorra que lleva puesta el abuelo, y ese frío húmedo que nos invade por la noche cuando estamos a orillas del mar. 



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miércoles, 6 de diciembre de 2017

6 DE DICIEMBRE


PAULA
Isabel Allende
1994

"Escucha, Paula, voy a contarte una historia, para que cuando despiertes no estés tan perdida. La leyenda familiar comienza a principios del siglo pasado, cuando un fornido marinero vasco desembarcó en las costas de Chile, con la cabeza perdida en proyectos de grandeza y protegido por el relicario de su madre colgado al cuello, pero para qué ir tan atrás, basta decir que su descendencia fue una estirpe de mujeres impetuosas y hombres de brazos firmes para el trabajo y corazón sentimental. "



Para el libro de hoy he buscado efemérides de este dia. La principal, la que nos ha dado el dia libre hoy es la de la siginificación de nuestra Constitución y es que tal dia como hoy, allá por el año 1978, la piel de toro se llenó de urnas de las que salió una constitución en la que se apoyó la llamada "Transición" para empezar a caminar. Otra efeméride, aunque no estríctamente literaria fue el detonante de una de las obras mas entrañables de Isabel Allende. Otro 6 de diciembre, en 1992, la joven Paula, nieta de Salvador Allende, se reunía con él en su eternidad tras sufrir una largo periodo en estado vegetativo.
Pero “Paula” no comenzó siendo un libro, sino una larga epístola de Isabel a su hija para que cuando despertara de su coma no se encontrara perdida y si acaso no era capaz de recordar esta carta la ayudaría. 

“La muerte anda suelta por los pasillos y mi tarea es 
distraerla para que no encuentre tu puerta”


Cuando Paula entra en coma tenía 28 años. Había estudiado psicología y se dedicaba a ayudar a la gente. Paula era una persona muy creyente, religiosa y espiritual, que huía de lo material. Vivía de forma muy austera y apenas tenía objetos. Se había casado tan solo hacia un año y compartía con su marido una gran historia de amor. 
Isabel recibió la noticia de su estado mientras asistía a la presentación de una de sus novelas. Y desde ese mismo instante su vida cambió completamente. Porque abandonó todo para correr al lado de su hija, para ser quien cuidara de ella, para hablarle para evitar que se fuera.
"Paula" fue escrita como un exorcismo de la muerte; Allende explora el pasado y cuestiona a los dioses. El resultado es un libro mágico que lleva al lector del llanto a la risa, del terror a la sensualidad y a la sabiduría. 

La historia se divide en dos partes, la primera sucede de diciembre de 1991 a mayo de 1992 que más o menos coincide con un periodo de esperanza donde Isabel aún conserva confianza en que su hija se recupere y poco a poco vuelva a ser la que era.

La segunda parte abarca desde mayo a diciembre de 1992, etapa en que la resignación y las opiniones médicas han podido con ella y solo le queda aceptar el destino de su hija, que además de habitar un cuerpo que no responde a ningún estimulo ve agravado su estado porque su cerebro está dañado. Ya no queda nada de Paula, solo un cuerpo que poco a poco se deshace. 

La novela está narrada en primera persona donde abundan los flashbacks y constantes saltos en el tiempo, Isabel Allende nos cuenta de su mano y dirigido a Paula toda la historia familiar y la suya propia.  Mientras nos va contando el estado de su hija también nos va narrando la historia de su familia intercalando en ambos relatos, pasado y presente.

La novela se remonta a la vida de sus abuelos, narrando la de sus padres y finalmente la suya.
Pero Isabel en su novela no solo nos habla de sentimientos sino que refleja con bastante exactitud y dedicando bastante de la novela como vivió en Chile el golpe de estado militar que dio Pinochet en 1973 y sobre todo como lo vivió ella. Como de repente un país entero se ve sumido en una dictadura que les priva de todo derecho.

“La mente selecciona, exagera, traiciona, los acontecimientos se esfuman, las personas se olvidan y al final sólo queda el trayecto del alma, esos escasos momentos de revelación del espíritu. No interesa lo que me pasó, sino las cicatrices que me marcan y distinguen.” 



En una entrevista Isabel Allende decía esto:

"He aprendido a vivir con el recuerdo de Paula. Mediante un ejercicio constante de amor y de imaginación vivo también con su espíritu. Siento que mi hija me acompaña y que anda por el mundo tocando los corazones de algunos lectores. Han pasado más de 20 años de su muerte y todavía me llegan varios mensajes cada semana de personas que están leyendo Paula o lo leyeron hace tiempo y algo les ha sucedido recientemente y lo recuerdan.
También tengo una fundación, creada para honrar la memoria de mi hija, cuya misión es ayudar a mujeres y niñas en áreas de salud, protección y educación (www.isabelllendefoundation.org). El dolor de perder a un hijo nunca se va, pero se puede convertir esa pena en una amiga, una compañera discreta que nos abre el corazón y nos impulsa a superarnos."
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martes, 5 de diciembre de 2017

5 DE DICIEMBRE


MATIAS Y LOS IMPOSIBLES
Santiago Rocagliolo
Ilustrado por Ulises Wensell
2006

"Se llamaba Matías y era feo. ¿Tú has visto a alguien muy feo en la vida? Imagina a la persona más fea que hayas visto. Pues Matías, mucho más. Tenía unas orejotas puntiagudas y era muy bajito y narigón, y sus gafas eran tan gordas que sus ojos se veían chiquititos ahí dentro, como dos huecos de nariz. Ya sabes cómo es el colegio. Todos los chicos contaban chistes sobre Matías. Y aunque él era muy tímido, esto no le preocupaba demasiado. Soportaba bien los apodos y las burlas, a veces incluso con una sonrisa."


La infancia es una edad irrepetible y los cuentos son necesarios para los niños. ¿Qué ocurre con un cuento cuando ya no se relata a nadie? ¿Se pierde? ¿Desaparecen sus personajes?  ¿A qué niño no le gustaría conocer personalmente a los personajes de un cuento y poder hablar con ellos? Matías y sus amigos, “los imposibles”, viven situaciones disparatadas y hasta carentes de lógica con las que los pequeños lectores seguro que disfrutarán. 

Conozcamos a  Matías. Es un niño bajito, tímido y feúcho del que sus compañeros se mofan por su aspecto y porqué además de todo eso, NO SABE JUGAR AL FUTBOL. 
Aunque no conoce el paradero de sus padres, Matías vive muy feliz con su abuelo y no se siente un niño desgraciado. Su abuelo siempre le cuenta un cuento sobre las aventuras del príncipe Guillermo, el malvado brujo Gorgon y el hada Luz, la salvadora del príncipe. Pero un día la rutina de Matías da un vuelco al morir su abuelo y quedarse solo. Los personajes del cuento entran en su vida real para ayudarle. Estos amigos, “los imposibles”, con su torpeza meten a Matías en situaciones divertidas. Matías y sus amigos tendrán que crear su propio cuento para lograr reunirse para siempre y que la realidad y la fantasía puedan convivir.

Gracias a una trama sencilla el autor propone una reflexión sobre la fugacidad de la infancia y sobre la necesidad de los niños de disfrutar con la lectura en esta etapa de la vida en la que los sueños y los deseos se confunden con la realidad. 

“Pero en la vida, uno no siempre hace lo que quiere. Y ese día, mientras se abrazaban para despedirse todos supieron que no habría un cuento para reunirlos, y que pronto Matías crecería y se haría grande y no escucharía más cuentos...(p. 78)”. 


De las reseñas leidas sobre este libro del inefable Matias la de María Sánchez Tabernero, de la revista Babar, me ha parecido interesante y acertada.  Os dejo parte de ella, lo anterior a dicha reseeña es reiterativo. 

"A menudo, en la literatura infantil encontramos sucesos fantásticos que irrumpen en una historia realista como vía de escape de los protagonistas, incómodos con alguna situación de su vida. A veces, esta irrupción es la única posibilidad de que la historia termine bien. Pero no es lo que ocurre aquí. En este relato late una idea más profunda, la de las bondades, no de la fantasía, sino de la literatura en sí misma: los cuentos mejoran la infancia, ayudan al individuo a entender la vida, en esa conexión permanente entre lo que sentimos y los sentimientos que reconocemos en los personajes de las historias. Y sobre todo, éstos, los personajes, toman aquí un protagonismo especial. Porque, en muchos casos, marcan la vida y se quedan ahí en algún lugar interior, recóndito, del lector. Eso es lo que parece decirnos, en tono humorístico y desenfadado, Santiago Rocangliolo cuando sitúa a esos personajes, incondicionalmente y para siempre, junto al pequeño Matías.
El autor plantea además un juego metaliterario con el lector, al que interpela continuamente invitándole a opinar sobre la historia, para terminar cobrando vida propia en el último capítulo. Porque es al final de la historia donde el autor justifica su presencia en el relato como soporte de esos personajes débilmente creados en la cabeza del abuelo de Matías, pues todo personaje necesita un libro donde hacerse “posible”, insistiendo así en la importancia de la literatura.
Y a pesar de la dureza de la historia, el autor es capaz de darle un tono de humor, un humor tierno focalizado en la ingenuidad del niño protagonista, reforzado por las simpáticas y expresivas ilustraciones de Wensell, un ilustrador con gran habilidad para crear atmósferas mágicas con sus suaves pinceladas y sus juegos de luz. En fin, una historia interesante por lo que sugiere, más que por lo que cuenta, porque propone un interesante ejercicio interior: buscar dentro de cada uno esos “imposibles” compañeros que todo lector lleva consigo."






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lunes, 4 de diciembre de 2017

4 DE DICIEMBRE


LAS HISTORIAS DE LA ABUELA CATALINA
Iñaki Zubeldia Otegi
Ilustrado por Estibalitz Jalón
2010

"Hace mucho tiempo, en un prado de la montaña, vivía una vieja cigarra. Se llamaba Catalina y era muy charlatana. Todos los días le contaba a sus vecinos historias antiguas que a ella le había contado su abuela. "


Esta historia comienza en un prado de la montaña en el que vivía una vieja cigarra, que se llamaba Catalina y era muy, muy charlatana. Todos los días le contaba a sus vecinos del bosque historias antiguas que a ella le había contado su abuela. La historia de cómo era la mariquita, antes de ser como es hoy, con su cuerpo rojo lleno de puntitos negros, o cómo consiguió la mariposa ser el insecto más bello de la zona. O qué misterio esconde el patilargo y por qué no se entusiasma con las historias de la abuela Catalina.  La casualidad hará que la vid y la suerte del zancudo cambien radicalmente y que la abuela Catalina cuente esta historia a las generaciones venideras. Un cuento poético en el que las narraciones de la cigarra, la abuela Catalina, sobre la naturaleza y los insectos cautivarán e intrigarán a los habitantes del bosque.

La naturaleza es la protagonista principal de este libro que ganó en 2009 la beca Etxepare al mejor proyecto en euskera de creación de álbum infantil. Traducido al español y al gallego. La poesía que destila el texto se complementa a la perfección con unas ilustraciones llenas de dulzura y color, que muestran una naturaleza muy especial, y que están inspiradas en los recuerdos del pueblo natal de la ilustradora.


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domingo, 3 de diciembre de 2017

3 DE DICIEMBRE


LA MIRADA DE LOS PECES
Sergio del Molino
2017

«Crecí en una casa comunista, de un comunismo ambiental y sin carnet que glorificaba la educación y las buenas notas. Mi madre votó no a la OTAN en el ochenta y seis y mi abuelo era de Carrillo, aunque para entonces ni el propio Carrillo fuera de Carrillo. No te puedo dejar nada, decía mi madre, lo único que tengo para tu futuro es que estudies».

En 2016, Sergio del Molino no se sorprendió cuando el que había sido su profesor de filosofía del instituto, el activista Antonio Aramayona, le dijo que iba a suicidarse. En realidad, le dijo que iba a finalizar su vida, o a darla por finalizada. Tampoco le sorprendió que convirtiera su muerte en una gran performance y que incluso organizara el rodaje de un documental para televisión sobre su despedida.
La mirada de los peces empieza como un libro sobre este carismático maestro, defensor a ultranza de la educación pública, el laicismo y el derecho a una muerte digna, para convertirse enseguida en un diálogo con el pasado y la memoria del propio autor, que recuerda una adolescencia cargada de rabia, ruido y violencia en el barrio pobre de Zaragoza del que siempre planeó fugarse
En este diálogo «entre el pasado y el presente escrito desde una primera persona en la que muchos lectores podrán poner la suya propia», Sergio del Molino explora la culpa por abandonar a quienes nos enseñaron a mirar el mundo, las primeras traiciones y decepciones y los límites siempre grises entre la rebeldía y la complicidad con lo abyecto, volviendo siempre a la figura de un profesor «coherente hasta lo inverosímil» que accionó los resortes de unos jóvenes que buscaban su propia naturaleza.

Os dejo un fragmento del primer capítulo. Seguro que muchos de los que vivieron su adolescencia a finales de los ochenta y principios de los noventa se sentirán  algo identificados. 


Fragmento 

Crecí en una casa comunista, de un comunismo ambiental y sin carnet que glorificaba la educación y las buenas notas. 
Mi madre votó no a la OTAN en el ochenta y seis y mi abuelo era de Carrillo, aunque para entonces ni el propio Carrillo fuera de Carrillo. No te puedo dejar nada, decía mi madre, lo único que tengo para tu futuro es que estudies. 
Es la escuela pública, es el instituto público. Se decía con orgullo, eso de público, y se abominaba de curas y de monjas y del internado de Sigüenza donde encerraron a mi padre. 
Mi madre sólo estudió secretariado cuando las secretarias aún se llamaban secretarias, en un instituto público del Retiro. Años después, cuando yo vivía en Madrid, me pidió que buscase su título. 
Nunca lo había recogido y llevaba cinco lustros en un archivador. Subí la Cuesta de Moyano y entré en aquel edificio luminoso y racionalista, pegado al observatorio astronómico, todo siglo XVIII, y maldije a aquellos estudiantes que parecían mucho más felices que mis antiguos compañeros de clase. Aquí no se aburren, me dije. 
Cuando se escapan a fumar porros, se los fuman a la sombra del Ángel Caído o mientras roban libros en la cuesta. Yo fumaba porros en un portal frente al Riojano, una bodega que vendía litronas a los niños de quince años. Pensaba que el aburrimiento escolar era una cosa inevitable sufrida por todo el mundo, pero mientras esperaba en aquel mostrador a que me diesen el título de secretariado, sospeché que no todos los aburrimientos eran iguales. 

Nos aburríamos. Me atrevo a usar la primera persona del plural e incluir a todos porque cada vez que levantaba la vista encontraba la misma viscosidad legañosa, las mismas espaldas retorcidas, los mismos intentos desesperados por no bostezar y caer muertos sobre las mesas. También se aburrían los profesores, ninguno de los cuales parecía querer estar sobre aquella tarima desgastada por los bordes, bajo el retrato de un rey también aburrido, captado por el fotógrafo en el instante que antecede al bostezo. 
Todo en el aula se preguntaba, desde las ocho y media de la mañana hasta las dos de la tarde: ¿me puedo ir ya? La pregunta tenía algo de retórico, porque marcharse tampoco solucionaba gran cosa. ¿Irse adónde? A comer pipas a un banco, al Riojano, a fumar a los futbolines. A deambular entre el cierzo con las manos en los bolsillos por el Parque Mercurio o la calle Zaragoza la Vieja. A encerrarse en el cuarto con el último disco de Iron Maiden. 

Tenía dieciséis años y ya no me grababa casetes, compraba los discos. No tantos como Mauri, que había empezado un negocio prometedor de compraventa de hachís que le reportaba muchos beneficios, pero algunos sí me compraba. Fui de los primeros en hacerme con The X Factor, el acontecimiento heavy de la temporada, el primer disco de Iron Maiden sin el cantante Bruce Dickinson, que se había hartado del heavy comercial y experimentaba con otras notas más distorsionadas y difíciles. Estábamos ansiosos por oír al nuevo vocalista, Blaze Bayley, que parecía un gordo cabrón, el típico inglés playero al borde del infarto. Escuché el disco de principio a fin y en su orden, con ritual, exigiendo no ser molestado durante la ceremonia. Era un disco raro desde la portada, que no era un dibujo, sino un montaje informático con colores apagados. Las canciones eran largas y también oscuras. 
Y la voz. Ay, la voz. Plana, arrastrada, sin una sola nota alta, sin nada que se pareciese a la amplitud vocal prodigiosa de Bruce. The X Factor, lo supimos hacia la segunda canción, era una mierda. Gustó a quienes estaban cansados de Iron Maiden y no se atrevían a escuchar a Radiohead, pero decepcionó a millones de chicos de barrio aburridos que sólo querían otro disco de Iron Maiden para berrear los estribillos y que no entendían esos simbolismos de tercera y ese ser o no ser de echadora de cartas. 

El aburrimiento te convierte en Sísifo. Subes tu piedra maldiciendo la subida, pero no consientes que nadie te la cambie por otra cosa. Quieres tu maldita piedra, con su mismo peso y su misma textura de granito. Achica los horizontes de una persona, limita su mundo, dale lo mismo cada día a la misma hora. En unos años, rechazará todo lo que altere esa rutina que en verdad detesta, como se detesta a sí mismo. Antonio Aramayona sabía que llegaba a un instituto aburrido de un barrio aburrido, lleno de alumnos aburridísimos aleccionados por profesores para quienes él era el nuevo disco de Iron Maiden con su nuevo cantante. 

Parecía inofensivo con sus gafas, su muleta, su coche adaptado, sus camisas como compradas al peso y su pelo teñido de un negro oscuro, sin una sola cana a la vista. Un interino más, una pieza móvil de ese mecano de profesores que no han ganado una oposición y sirve para que los que sí la han ganado puedan tener hijos, cogerse sabáticos, presentarse a cargos electos y pedir bajas por depresión sin que el aburrimiento cotidiano de los centros escolares se resienta. Son caballos de refresco del aburrimiento, y de ellos sólo se espera que mantengan a los alumnos bien aburridos, hasta que regrese el aburridor oficial.

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2 DE DICIEMBRE


UN GRITO DE AMOR DESDE EL CENTRO DEL MUNDO 
Kyoichi Katayama
2001
Reedición de 2017


"Aquella mañana me desperté llorando. Como siempre. Ni siquiera sabía si estaba triste. Junto con las lágrimas, mis emociones se habían ido deslizando hacia alguna parte."

Dicen, los que de esto saben, que es la novela japonesa mas leida de todos los tiempos. Solo en Japón se vendieron mas de tres millones y medio de ejemplares desde su primera edición en 2001.
Ha sido llevada al cine, la convirtieron en serie de televisión llegando, incluso, hasta el cómic manga. 
Es la historia de Sakutaro y Aki. Él es un adolescente ingenioso y sarcástico. Ella es inteligente, hermosa y popular. Pronto se convierten en amigos inseparables, hasta que un día Sakutarô empieza a ver a Aki con otros ojos, y la amistad cómplice se transforma en una pasión arrebatadora. 
La historia de Saku y Aki da un giro dramático cuando esta última descubre que tiene leucemia, circunstancia que limita su relación ya que es la causa de que puedan verse menos y su primerizo amor vaya a más. Saku, presintiendo un final,  compra los billetes de avión para llevar a Aki a Uluru (Ayers Rock), Australia; un lugar que ella siempre había querido visitar, después de perderse el viaje escolar que su enfermedad frustró.
La historia se desarrolla como un flashback a través de los ojos de Saku mientras él y los padres de Aki viajan a Australia para esparcir las cenizas de Aki en el lugar que ella siempre quiso visitar. 
De las reseñas que he leido de este libro todas coinciden en que aunque pueda parecer un argumento banal, o poco original, tiene un estilo muy cuidado que enamora y consigue que nos sintamos cercanos a los personajes. Tened en cuenta que esto del primer amor, el verdadero según algunos, es algo universal. 
Le da un encanto especial los detalles referentes a la meteorología, que hace unirse a nuestros héroes bajo la lluvia, y nos permite compartir con ellos momentos perdidos de nuestra juventud. Las luciérnagas dan un toque bucólico. 
Destacan, también, la conversación de Sakutarô con su abuelo. Las diferencias de pensamiento del amor primerizo y del otoñal que quedan patentes en estas páginas así como la trascendencia que tiene en el futuro del chico y que nos plasma en ese boceto de amor maduro al acabar el libro. 
En una de las reseñas he podido leer esto, que os dejo a continuación, ya que al leer que era uno de los libros mas leidos en Japón me vino a la mente Murakami. Es la opinión de uno de los autores de las reseñas citadas. 

"De la misma manera expreso mi preferencia por este escritor, Katayama, frente a otros mucho más encumbrados, como por ejemplo Murakami, y que al venderse al mercado occidental han perdido la métrica original oriental y no concuerdan sus historias con su estilo. "

Las flores del cerezo se deshojaron y, mezcladas con los pétalos, pronto dejaron de verse las cenizas de Aki.


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viernes, 1 de diciembre de 2017

1 DE DICIEMBRE



¿A QUÉ SABE LA LUNA?
Michael Grejniec
1999
Kalandraka - 2011

“¿A qué sabe la luna?” es uno de los libros que nos recomienda Marisol. El hecho de decir tantas cosas con tan poco lo ha convertido en todo un clásico de la literatura infantil.
A modo de fábula nos cuenta la historia de una tortuga que quiere llegar hasta la luna porque tiene mucha curiosidad por conocer su sabor. Lo intenta subiéndose a una montaña, pero sigue sin poder llegar a la luna. Así que va llamando a una serie de amigos animalitos, que se van subiendo los unos encima de los otros formando una torre tan alta que finalmente, el animal que menos esperamos, acaba alcanzando la luna gracias a la ayuda de todos los demás. Pero lo mejor de la historia está por llegar, porque ese animalito no se queda la luna para él, sino que le da a probar un trocito a cada animal que forma la torre, porque, claro, son un equipo. 
La fábula acaba con un vuelco a la perspectiva en forma, más que de moraleja, de epílogo, que nos transmite un pez mirando la luna en el agua.
Valores como la solidaridad o la cooperación, tan necesarios en este mundo de competitividad, están presentes en esta historia que nos deja un claro mensaje: los deseos pueden dejar de ser inalcanzables si cuentas con la ayuda de los demás. Las cosas se pueden ver desde diversas perspectivas, y todas y cada una de ellas pueden tener su sentido.

Son varios los blogs que he encontrado en el que se publica el texto completo de la historia asi es que, copiándolo de uno de ellos os lo dejo. Eso si, esta historia no es lo mismo sin las ilustraciones que lo complementan. Podría ser un buen regalo pensando en los dias que se avecinan.  Os dejo también un "youtube" de la historia y un podcast, por si quereis escucharlo. 







NARRADORA:
Hacía mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a qué sabía la luna. ¿Sería dulce o salada?  Tan solo querían probar un pedacito.  Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo. Se estiraban e intentaban cogerla, alargando el cuello, las piernas y los brazos.  Pero todo fue en vano, y ni el animal más grande pudo alcanzarla.
Un buen día, la pequeña tortuga decidió subir a la montaña más alta para poder tocar la luna. Desde allí arriba, la luna estaba más cerca; pero la tortuga no podía tocarla.

TORTUGA:
― Es muy difícil. está muy lejos.
― Señora elefanta. ¿Me ayuda? ¡¡¡Elefantaaa a a. . . !!!
― Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la luna.

NARRADORA:
La elefanta pensó que se trataba de un juego y, cuando se acercaba a la luna, ella se alejaba un poco. Como la elefanta no pudo tocar la luna, llamó a la jirafa.

ELEFANTA:
― Señora jirafa. Si te subes a mi espalda, a lo mejor la alcanzamos. ¡¡¡Jirafaaa a a. . . !!!

NARRADORA:
Pero al ver a la jirafa, la luna se distanció un poco más. La jirafa estiró y estiró el cuello cuanto pudo, pero no sirvió de nada. Y llamó a la cebra.

JIRAFA:
― Señora cebra. Si te subes a mi espalda, es probable que nos acerquemos más a ella. ¡¡¡Cebraaa a a. . . !!!

NARRADORA:
La luna empezaba a divertirse con aquel juego, y se alejó otro poquito. La cebra se esforzó mucho, mucho, pero tampoco pudo tocar la luna. Y llamó al león.

CEBRA:
― Señor león. Si te subes a mi espalda, quizá podamos alcanzarla.
 ¡¡¡Leóoo o on . . !!!

NARRADORA:
Pero cuando la luna vio al león, volvió a subir algo más. Tampoco esta vez lograron tocar la luna, y llamaron al zorro.

LEÓN:
― Señor zorro. Verás cómo lo conseguimos si te subes a mi espalda. ¡¡¡Zorrooo o o. . . !!!

NARRADORA:
Al avistar al zorro, la luna se alejó de nuevo. Ahora solo faltaba un poquito de nada para tocar la luna, pero esta se desvanecía más y más. Y el zorro llamó a la mona.

ZORRO:
― Señora mona. Seguro que esta vez lo logramos. ¡Anda, súbete a mi espalda! ¡¡¡Monaaa a a. . . !!!

NARRADORA:
La luna vio a la mona y retrocedió. La mona ya podría oler la luna, pero de tocarla, ¡ni hablar! Y llamó al ratón.

MONA:
― Señor ratón. Súbete a mi espalda y tocaremos la luna. 
¡¡¡Ratóoo o on!!!

LUNA:
― Seguro que un animal tan pequeño no podrá cogerme.

NARRADORA:
Y como empezaba a aburrirse con aquel juego, la luna se quedó justo donde estaba. Entonces, el ratón subió por encima
de la tortuga,
de la elefanta,
de la jirafa,
de la cebra,
de la leona,
del zorro,
de la mona
y…
…de un mordisco,
arrancó un trozo pequeño de luna.
Lo saboreó complacido y después fue dando un pedacito
al mono,
al zorro,
al león,
a la cebra,
a la jirafa,
al elefante
y a la tortuga.
Y la luna les supo exactamente a aquello que más le gustaba a cada uno.
Aquella noche, los animales durmieron muy muy juntos.
(Hacen como que todos duermen juntos)
El pez, que lo había visto todo y no entendía nada, dijo:

PEZ:
― ¡Vaya, vaya! Tanto esfuerzo para llegar a esa luna que está en el cielo.
¿Acaso no verán que aquí, en el agua, hay otra más cerca?



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