sábado, 6 de mayo de 2017

6 DE MAYO


EL CLUB DE LAS MADRES NOVATAS
Fiona Higgins
2014

"Las madres están de acuerdo en que los años vuelan, si. Lo que no vuela son los días. A veces las horas y los minutos de un solo día se paran bruscamente. Y una madre se encuentra en medio de una habitación haciéndose preguntas. Los años vuelan. Por supuesto. Pero a una madre se le puede atragantar un día."


En un momento en el que todo se presenta incierto, como es la llegada al mundo de un bebé para los padres primerizos, Fiona Higgins retrata a la perfección las dudas e incertidumbres con las que se encuentran los padres novatos. Analiza de forma clara diferentes temas relacionados con la maternidad y consigue meterse en la piel de las mujeres que son madres por primera vez. Y todo ellos a través de la historia de seis mujeres diferentes que encontrarán las unas en las otras el apoyo que estaban necesitando. Son seis mujeres de Sídney que se reúnen, a las pocas semanas de dar a luz, para compartir experiencias y recibir consejos de una puericultora. Cada una emprende su particular viaje emocional en el crucial primer año de vida de sus bebés, a la vez que exploran nuevos sentimientos y los cambios en la relación con sus parejas. A pesar de sus distintas procedencias y circunstancias, las nuevas madres desarrollarán un vínculo más allá de sus bebés que las llevará a compartir sus problemas e ilusiones. Hasta que un trágico suceso sacará a la luz algunos secretos y pondrá a prueba su amistad.

Ginie: una exitosa abogada que regresa al trabajo un mes después del nacimiento de su bebé.

Made: una joven mujer balinesa casada con un hombre australiano mucho mayor que ella.

Suzie: una madre soltera que está luchando ella sola por sacar adelante a su bebé.

Miranda: se siente frustrada por la relación con su hijastro que le demanda más atención de la que ella puede permitirse en estos momentos.

Pippa: guarda un secreto, algo que sucedió en el cumpleaños de su hijo y que aún no ha sido capaz de compartir con nadie.

Cara: una mujer cuyo matrimonio dará un vuelco al reencontrarse un amor del pasado.

Cada una de ellas trata de encontrar el equilibrio entre las mujeres que son y las madres que quieren ser, mientras entre ellas se forja una gran amistad.



"La diseccionadora de libros", un blog que os recomiendo,  define esta novela como realista con la que muchas mujeres se sentirán identificadas ante las situaciones planteadas a través de sus personajes y que, en muchas ocasiones, representan auténticos tabúes dentro del colectivo –e incluso de la sociedad. 

"A fin de conseguir ese equilibrio entre mujeres y madres, la autora divide el libro en seis capítulos, dedicados en exclusiva a cada personaje, narrados en tercera persona en los que se nos describe su día a día intercalándolos con flashbackspara acentuar los cambios tan importantes producidos en sus vidas tras el nacimiento de sus respectivos bebés. De hecho, las reuniones son un detalle secundario, porque el verdadero interés de la novela recae en su evolución personal y emocional durante los meses posteriores de dar a luz. Curiosamente, «El Club de las madres novatas» no tiene un final cerrado, sino abierto. Es obvio que la intención de Higgins era simbolizar que nos encontramos solo ante el principio de una vida completamente nueva, un mero prólogo de una historia mucho más extensa y compleja de lo que en principio pudiera creerse. Es más, obsérvese que la mayoría de capítulos se interrumpen cuando en las historias de Ginie, Made, Cara, Suzie, Miranda y Pippa se produce un punto de inflexión que, en vez de continuar, sirven de introducción a la siguiente. Con ello, la autora simboliza el vínculo que se establece entre las madres no tanto por sus hijos como al principio de su relación, sino por los conflictos en otras facetas de su vida. Es cierto que estos cambios de un personaje a otro resultan abruptos y no permiten desarrollarlos por completo, como Made o Suzie, pero «El Club de las madres novatas» no pretende ser una novela con principio, desarrollo y final, tal y como hemos señalado anteriormente. De igual modo, tampoco proyecta convertirse en una guía repleta de consejos sobre la maternidad. La finalidad de Fiona Higgins es cambiar nuestros prejuicios, ofreciéndonos una perspectiva íntima y sincera, atreviéndose incluso con tabúes jamás planteados que, aunque puedan resultar incómodos, es necesario conocerlos en la ficción para saber afrontarlos posteriormente en la realidad. "

Tomado de "la diseccionadora de libros"

Para la "antesala" del día de la madre es un libro muy oportuno porque se empieza a ser madre antes de que, lo que está en ciernes, nazca.


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viernes, 5 de mayo de 2017

5 DE MAYO


LA ABEJA DE MÁS
Andrés Pi Andreu
Ilustrado por Kim Amate


"Un día las abejas se reunieron en el panal para discutir por qué siempre trabajaban tan apretujadas y no tenían espacio ni para hacer un sudoku, o jugar al parchís o a las damas. Como eran tan organizadas, escogieron a tres abejas arquitectas para realizar la investigación. Las tres abejas trabajaron día y noche, apretujadas, pero sin descanso, durante una semana.
Al finaldel séptimo día, pidieron a todas las abejas que se juntaran en el centro de la colmena para dar los resultados"


Así comienza esta historia de abejas donde temas delicados como la inmigración, la integración social  y la igualdad se ponen de manifiesto y es que en el panal hay un gran revuelo. Cada día parece que hay menos espacio disponible. Una comisión de abejas elegida a tal efecto se pone a estudiar las causas de estas estrecheces y llega a la conclusión de que la falta de espacio se debe a que hay una abeja de más. 
En este punto es cuando el racismo se apodera de las abejas que empiezan a preguntarse por esta abeja de más: ¿será extranjera?, ¿será inmigrante?, ¿y si trae enfermedades?, ¿quizás me quiere robar el trabajo?, ...Con todo, las abejas están histéricas y se genera un pánico colectivo. Abejas de diferentes profesiones proponen diferentes métodos para encontrar la abeja que sobra, pero ninguno funciona. Mientras tanto, el desorden crece y crece. Las sospechas planean sobre todas las abejas del panal, pero ninguna de las hipótesis sobre cómo puede ser esa abeja foránea llevan a un resultado concreto, por lo que las abejas reunidas en asamblea deciden poner fin a la búsqueda y darle una solución solidaria a esta falta de espacio.Por suerte, la abeja madre interviene para poner cordura y, con una prespectiva nueva, hace ver a las abejas que todas son esto, abejas, y que no sobra ninguna, sino que falta un dormitorio en la colmena! 


El ilustrador consigue  crear una atmósfera cerrada que se resuelve en la última imagen tranquila y espaciosa. El texto, escueto y directo, refuerza el contenido del mensaje. 
Ambos dos fueron galardonados con el Premio Destino Apel•les Mestres de literatura ilustrada en 2009. 

Una bonita metáfora sobre la exclusión social de los inmigrantes donde lo más importante no es lo que nos separa sino aquello que nos une.

Un grupo de escolares mexicanos (Cuchitril teatro) hicieron un montaje teatral basado en esta historia de abejas. Os dejo el video. 




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jueves, 4 de mayo de 2017

4 DE MAYO


LOS VERSOS DEL LIBRO TONTO
Beatriz Giménez de Ory
Ilustrado por Paloma Valdivia
Premio poesia para niños Ciudad de Orihuela 2010

Asi comienza este libro que nació pensado y parido para celebrar el centenario de nuestro poeta pastor. Se presentó en el lugar que lo vio nacer y la ciudad lo  premió con el III galardón de su certamen de poesia infantil.  Un libro que quiere acercar al niño, desde su mas tierna infancia, este lenguaje tan particular en el que se mueve la poesia. 
Decía Care Santos en un artículo : “Nacemos artistas… Luego nos echamos a perder”. Una realidad que constatamos al contemplar las naturales aptitudes del niño para expresarse creativamente a través de la música, la pintura y como no, asimilar con la mayor naturalidad el lenguaje de la poesía. Parte de todo eso se pierde por falta de cuidados... porque no se cultiva. 

La obra de Beatriz Giménez es un conjunto de 25 composiciones estructuradas en un principio, un final y, entre ambos, tres partes dedicadas a “los versos que huyeron” por aire, por mar y por tierra. En él los “ojos”, los “hijos” y las “hojas” se confunden en feliz armonía. Tampoco le falta el humor en su autorretrato “soy libre,/ digo…Libra,/ digo… ¡Libro!”, pero a pesar de ello se le van atrofiando las páginas porque siempre está cerrado y nadie conoce el gran tesoro que esconde en su interior: trescientos versos callados que aunque parecieran muertos sueñan con que alguien los cante. 

“Catapún”. Basta una onomatopeya para darnos cuenta de que no es el lector curioso, sino una estrepitosa caída del tomo la que precipitará a estos diminutos habitantes por aire, mar y tierra. Tres nuevos escenarios que facilitan, a partir de ahora, la estructura tripartita del poemario, trasladándonos en primer lugar hasta los paisajes ventosos que habita el singular Gallo Veleta. Ha perdido su mitad por empeñarse en girar desde lo alto de la torre. El pobre sufre de continuos constipados por el empuje del aire, y hasta la tipografía se contagiará de tales corrientes al adaptar la disposición de los versos hacia un escalonado juego visual que pone de manifiesto la elasticidad de nuestra lengua, haciendo las delicias del joven lector. 


A las estrofas que huyeron por el mar se las encontró Flora, esa sirena que lloraba por las esquinas de las profundidades hasta que dio con los versos libres merodeando como pececillos. Ya puede cantar, jugar a la sopa de letras o mirarse en ese espejo de plata que le devuelve las palabras invertidas: “Y aunque su largo pelo/ se vuelva olep ogral,/ es de oro, y el oro/ tampoco cambiará”. Los metros adoptan distintas formas geométricas como si fueran de una maleable plastilina, de manera que se va haciendo patente que el juego no está reñido con lo lingüístico. A este clima de cercanía contribuyen sin duda las sencillas ilustraciones que recrean algunas de estas composiciones.
Un libro para disfrutar poemizando el dia a dia de la vida de un niño


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miércoles, 3 de mayo de 2017

3 DE MAYO


EL LEÓN DE SIETE COLORES
Texto e ilustración de Marta Rivera Ferrer
2003

Estos días nuestros amigos de Mar de Soles están jugando con los colores. Este león de siete colores va por ellos. 

“El primer mechón le nació rojo, el segundo azul; el tercero amarillo y, tras ellos, crecieron otros: verdes, turquesas, malvas…Entonces, se miró en las aguas del río y se mareó al ver tantos matices en su cabeza.¿Por qué parecía un arco iris? ¿Era un león o qué cosa era?”.


Zimmi se siente diferente a los otros seres de su misma especie. Algo hay en él que lo hace distinto de los otros, pero nadie lo nota, a nadie le interesa. A Zimmi sí. Su cabecita se ha llenado de dudas, ya no sabe quién es, y necesita saberlo. Esto lo moviliza, al punto de salir a buscar su propia identidad y enfrentarse con la verdad. 



Zimmi recorre diferentes paisajes. La selva, la sabana, el mar, el desierto. Conoce otros seres con los que intenta identificarse, peces, pájaros, vendedores de mercancía de enormes y coloridos turbantes, hombres y mujeres de pieles oscuras como la noche. Pero ninguno de ellos puede darle la respuesta. Pero ni los pájaros, ni los peces, ni los hombres, ni siquiera el Sabio pueden darle una respuesta, solo el Poeta que vive en la caverna le aclara, para siempre, el misterio

La búsqueda de la verdad, la identidad personal, la aceptación de las diferencias, la capacidad de soñar, son algunos de los temas encontrados en el texto. 


Es un libro que no sólo se destaca por la calidad de su trama narrativa, sencilla, ágil y dinámica, conjuntamente presenta una cuidada edición, con encuadernación cosida, tapas duras, papel ilustración y un colorido inusual. Excelentes ilustraciones que en sí mismas son portadoras de significación. Cubren íntegramente el libro en diferentes tonalidades que van de los rojos a los amarillos y de los azules a los verdes, atrapando a los lectores y sumergiéndolos aún más en la comprensión del relato. 

Un libro lleno de ternura, que emocionará a quienes, como Zimmi, tienen sueños y fantasías para compartir. Que disfrutes de los colores, mardesolianos. 






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martes, 2 de mayo de 2017

2 DE MAYO

EL PRÍNCIPE CENICIENTO
Babette Cole

"El principe Ceniciento no parecía un príncipe, porque era bajo, flaquito, pecoso, feo... Tenía tres hermanos grandulllones y peludos que siempre se burlaban de él. Estaban siempre en la Disco Palacio con unas princesas que eran sus novias. Y el pobre Príncipe Ceniciento siempre en casa, limpia que te limpia lo que ellos ensuciaban. Un día deseo con todas sus fuerzas ser como sus hermanos y de pronto apareció un hada madrina un poco desastrosa. 

Se cumplirán todos tus deseos- dijo el hada Zis Zis Bum, Bic, Bac, Boche, esta lata vacía será un coche -¡ Bif, baf bom, bo bo bas, a la discoteca irás!  ¡Ups! no me refería a un coche de juguete... 

¡Dedo de rata y ojo de tritón salvaje, que tus harapos se conviertan en un traje!  (“¡Caramba)- pensó el hada-, ¡no me refería a un traje de baño! 

Ahora cumpliré tu deseo más importante. ¡Serás fuerte y peludo a tope! ¡Y vaya si era un Ceniciento grande y peludo! 

Ha vuelto a fallar, pero estoy segura de que a medianoche se romperá el hechizo - dijo el Hada. Pero al llegar a aquella disco de príncipes, ¡era tan grande que no pasaba por la puerta! Y decidió volver a casa en autobús. En la parada había una princesa muy guapa. 

- ¿A qué hora pasa el autobús? – gruñó
Por suerte, dieron las doce y el Príncipe Ceniciento volvió a ser como antes.La princesa creyó que la había salvado ahuyentando a aquel mono peludo.

-¡Espera!- gritó ella, pero el Príncipe Ceniciento era tan tímido que ya había echado a correr. ¡Hasta perdió los pantalones! (Saco unos pantalones muy pequeños). Aquella Princesa resultó ser la rica y hermosa Princesa Lindapasta.
Dictó un bando para encontrar al propietario de los pantalones. Príncipes de lejanas tierras intentaron ponérselos. Pero los pantalones se retorcían y nadie lo conseguía.Como era de esperar, los hermanos del Príncipe Ceniciento se peleaban por probárselos. 

Que se los pruebe él, -ordenó la princesa, señalando al Príncipe Ceniciento. - Este mequetrefe no podrá ponérselos- se burlaron sus hermanos. ¡Pero lo consiguió! La Princesa Lindapasta se le declaró al punto. 

El Príncipe Ceniciento se casó con la Princesa Lindapasta y fueron ricos y felices por siempre jamás. La Princesa Lindapasta habló con el hada de los tres peludos... y ésta los convirtió en hadas domésticas. Y en adelante, les tocó hacer las labores de la casa, por siempre jamás."


Como habéis podido comprobar es la historia distorsionada de la Cenicienta. Aquí el príncipe asume todas las responsabilidades que tradicionalmente eran asignadas a las féminas. El hada es del género masculino, pero a éste no le salen los hechizos como desea. El príncipe y la princesa se casan luego de que al príncipe le sirvieran los pantalones que perdió a medianoche. Al leer nos damos cuenta de que no solo se cambia el género, si no también otros elementos claves para hacer de ésta una historia más divertida y diferente a la tradicional. 
En esta re-escritura de la Cenicienta se cuestiona todo el asunto de la masculinidad (machismo), la dedicación a las labores domésticas y los roles de géneros. También promueve la confianza para aquellos 'débiles' (porque el 'débil' obtiene a la princesa) a que no envidien ni deseen el ser como otros. Bueno para cuestionar roles. 


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lunes, 1 de mayo de 2017

1 DE MAYO


EL VERDADERO FINAL DE LA BELLA DURMIENTE
Ana María Matute
1995



Ana María Matute nos  ofrece un posible final del personaje infantil de la Bella Durmiente. La acción del relato de Ana Mª Matutese desarrolla desde que la Bella Durmiente y el Príncipe Azul, convertidos ya en marido y mujer y tras la ingesta de perdices, inician el viaje hacia el reino del Príncipe, donde el Príncipe tendrá que ganarse su reino.

Las niñas siempre sueñan con ser la princesa del cuento de hadas y tienden a idealizar a su propio Príncipe Azul, que apenas pasa de ser, a tan tempranas edades, un ente indefinido de Belleza y Protección. Sin embargo, una vez superada la niñez y la adolescencia, ¿le sigue interesando a la mujer adulta ser la princesa del cuento?, ¿continúa soñando con un Príncipe Azul?, ¿le complacería llevar esa vida de sumisión y acato de cualquier norma o capricho por parte de quien se halla sometida? No es del todo aplicable a las costumbres sociales que imperan en la actualidad, pero psicológicamente, algo subyace. Todas las princesas de los cuentos viven sometidas a los dictados de quien las cuida y las protege: para algo son y han sido criadas como princesas. Pero, ¿qué sucede con el precio que hay que pagar?


Si una de las finalidades de los cuentos infantiles, aparte del entretenimiento, es la del aprendizaje, Matute parece indicar que una educación incompleta en la mujer acabará derivando -si la suerte de un buen marido no acompaña- en un matrimonio desastroso, basado en la sumisión de la mujer con respecto al esposo o a la familia de éste. En la historia que nos narra la escritora catalana, el Príncipe cumple con el ideal principesco de la Bella Durmiente: es la Belleza personificada y, tras su particular prueba de madurez, la Protección.


El Príncipe Azul es un personaje cuya evolución es muy enriquecedora, pues siempre alcanza sus objetivos. No parece estar dotado ni tan siquiera para enfrentarlos y, sin embargo, los consigue. El lector se dejará llevar, erróneamente, por las apariencias: el Príncipe no ve la tristeza y desolación del reino al que pertenece, ni descubre la verdadera naturaleza de su madre, Selva -también llamada Reina Madre-. Pese a ello, sale de su reino en un primer viaje iniciático en busca de la mujer ideal (la Bella Durmiente) y, tras conquistarla, la trae a su territorio, a su reino. El Príncipe ama y es amado, tiene descendencia -un niño y una niña, sanos y bellísimos-, se dedica a la caza y a la vida contemplativa. Si bien podríamos considerar que el logro de sus objetivos se debe a su buena suerte, otro hecho nos revoca tal idea: la petición, bajo amenaza generacional, de su padre el Rey en el lecho de muerte. El Príncipe tiene que guerrear, sustituir a su padre y continuar con la costumbre atávica, ser tradicionalista y conservador. Su encomienda es matar a un enemigo heredado, un tal Zozogrino, a quien ni siquiera conoce. Acude a cumplir con su deber y nada se sabe de él hasta que regresa victorioso y, en el último instante, salva a la Bella Durmiente, a sus hijos y a sus subditos de ser cocidos vivos en un caldero gigante.


Y, sorprendentemente, el Príncipe ha regresado de su segundo viaje iniciático con sus objetivos cumplidos: no quiso guerrear y no guerreó. Es más: venció. Venció porque solucionó un problema que su padre no fue capaz de vencer en años. Y es que en lugar de continuar una lucha sin objeto y sin conocimiento, el Príncipe negoció con el enemigo y ambos llegaron a un acuerdo, pues Zozogrino tampoco quería la guerra. Es decir, mediante la comunicación el Príncipe solucionó un conflicto y, así, alzanza la evolución de su raza, pues el hombre no es una bestia irracional que se deja llevar por sus impulsos inmediatos, sino que debe emplear sus recursos para obtener una mayor calidad de vida.


La evolución de la Princesa, en cambio, es más pasiva. La bella ex durmiente no lucha, no ofrece resistencia ante los avatares de la vida, sino que se amolda a las circunstancias que la rodean. Madura a fuerza de inseguridades y miedos, y de ellos aprende a ser precavida.
Tras el viaje de novios, simbólico e iniciático, ambos jóvenes se encuentran ante"una larga escalinata de invierno y viento" que les conduce al castillo, (hogar del Príncipe), a lo Desconocido para Bella, al futuro incierto, como matrimonio, que les aguarda. Son recibidos por la Reina Madre, una majestuosa mujer, altísima, hermosísima..., pero de colmillos vampíricos, ojos amarillentos como el azufre y que, para más señas, es fitófaga de cara a la galería y devoradora de carne humana en su intimidad y ausencia de su hijo, el Príncipe.

Con esa suegra ha de convivir la Princesa, junto con sus hijos, cuando el Príncipe se va a la guerra para ganarse el reino de su padre fallecido. La Reina Madre o Selva, favorece la sumisión de la Princesa mediante atenciones de orden material, comodidades de la vida cotidiana que conllevan a un sentimiento de gratitud en Bella. Aunque bien es cierto que ésta no puede evitar que su suegra le provoque una oscura sensación de profundo desagrado. La muchacha vive entre el bienestar, la curiosidad reprimida y el desasosiego, pero no se atreve a hablar. Está fuera de su tierra, de sus padres, de sus gentes. No tiene medios propios de subsistencia. Para ella el Príncipe ausente es el alfa y omega, el único hombre al que se entregó a ciegas porque fue el único que se atrevió a despertarla de su sueño de 100 años. Ella jamás comparó, ni sopesó nada: aceptó sin más el Destino que le imponían. Así que se aferra a la creencia de que las apariencias engañan y a su subyaciente complejo de inferioridad debido a su ignorancia, fruto de un siglo de inactividad y no conocimiento del mundo:

Es un relato cargado de la simbología propia de los cuentos de hadas, y para dar una idea global del sentido de la obra es interesante citar la última frase de la misma:

"La Princesa nunca más sería tan cándida, ni el Príncipe tan Azul, ni los niños tan ignorantes e indefensos".


Tomado de "Ábrete libro". 





         "Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto.
Siempre he creído, y sigo creyendo, 
que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida."



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domingo, 30 de abril de 2017

30 DE ABRIL


LA ISLA DEL PADRE
Fernando Marías
Premio Biblioteca Breve 2015



"Los recuerdos son como los libros.Solo importan los que permanecen. Este relato comenzo a escribirse el 16 de febrero de 2009 aunque estuviera yo entonces lejos de poder llegar a imaginarlo"


La narración comienza cuando Marías, con un año y medio, está junto a su madre y al abrir la puerta y ver llegar a su padre pregunta: "Quién es ese hombre". "Con esa frase comenzó el miedo mutuo...", continúa el párrafo.

Leonardo Marías era jefe de máquinas de un barco con el que cruzó el mundo varias veces.Por eso cuando apareció en la puerta de la casa familiar de Bilbao –con ese porte de silueta inmensa que sólo tienen los padres, los marineros y los recuerdos-, su hijo sintió el vértigo que se desata en los oleajes. ¿Quién era ese sujeto que venía a conquistar su imperio infantil;a arrebatarle, quizá, la exclusividad de los mimos maternos? Entonces el pequeño sintió miedo, Leonardo también.

Fernando Marías vio morir a su padre nonagenario en 2013, después de un deterioro largo que duró algunos años, y entonces las preguntas empezaron a agolparse frente al hijo: 


¿conocía él al padre, y en todo caso a cuál de los muchos hombres que pudo ser a lo largo de su vida? 

¿Reconocía al padre al mirarse en sus propios gestos, en sus victorias, en el fracaso que pudo ocurrir cuando decidió lanzarse a la aventura de cambiar Bilbao por Madrid? 

¿Qué hubo en los múltiples huecos que iba dejando la vida de ese padre marino y viajero, personaje jugosísimo? 

¿No hubo un tiempo en que padre e hijo se temieron mutuamente? 

En realidad, antes que esas preguntas llegaron al cuaderno del
escritor cuatro palabras y una inicial: Pagasarri, Árbol, Aurora, Temblores, H. Pagasarri es el nombre de un monte bilbaíno; H., la inicial de un aventurero amigo del padre que el hijo no logra fijar con exactitud en la memoria propia ni en la documental. Para una novela no hace falta más.


'La isla del padre'  es también un libro sobre la fascinación que en los niños provoca la vida imaginada o imaginaria de los mayores. De ahí que la figura del padre, en principio un ser extraño, se convierta, en la cabeza del joven Marías fascinado por el cine, en un bravo marino curtido por miles de travesías y muchas tormentas en alta mar, en un espía o, mucho más tarde, en un misterioso hombre con una vida paralela en Madrid o en Buenos Aires. 



La guerra civil, la posguerra, el descubrimiento de Madrid en los primeros años setenta por parte de un joven con ganas de triunfar o la propia muerte del progenitor en 2013, son secuencias de una misma película hilada por los recuerdos, muchas veces dolorosos, y la imaginación del cinéfilo que acabó en la literatura.



De las opiniones de quienes lo han leido, vertidas en algunos blogs, me quedo con esta que creo, refleja a la perfección, que es "La isla del padre". 


Concretar en un puñado de líneas lo que sabemos de las personas que amamos es un interesante ejercicio de escritura, pero también, y ante todo, un involuntario autorretrato. Las palabras que elijo para contar quién fue mi padre cuentan en realidad quién soy yo».
Con esta declaración, Fernando Marías construye un libro de hondo sentimentalismo. Escrito a modo de duelo, en el tramo que media entre la muerte de su padre y el cierre definitivo de la que fue la casa familiar, las páginas de La isla del padre dibujan un emotivo retrato-autorretrato en el cual se traslucen las luces y las sombras —en un despliegue más lumínico que oscuro, afortunadamente— de una relación paterno-filial conmovedora.
La escritura de corte autobiográfica, aunque sin entrar en los terrenos puros y duros de la autobiografía, está teniendo una buen número de cultivadores últimamente. Pienso en Luis Landero, en Fernando Aramburu o en Javier Marías; pero es el de Fernando Marías el que más me ha enternecido y conmovido. Sin caer en sentimentalismos, la búsqueda de esa forma de cercar al padre que fue, al marino que quería encontrar la isla que sería la suya, es un relato tan vigorizante como delicado. Nosotros, sus lectores, a través de los continuos saltos temporales, de una anécdota a otra —o de una sensación a otra—, devoramos las páginas implicándose uno con tanta emoción como ante alguien que se desnuda tan tiernamente ante nosotros. Merece la pena la lectura de La isla del padre, por lo emotivo, por lo mágico: por lo humano. 
(Carlos Cruz, 12 de marzo de 2015)





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